sábado, abril 02, 2016

Ferias Agridulces. Una aventura sabatina.

Ferias Agridulces. Una aventura sabatina. *


Desde que salí, esta mañana, de la feria de vegetales –no logro recordar su nombre – y creo que es una especie de amnesia selectiva la que estoy padeciendo, he estado tratando de ordenar mis emociones y pensamientos que se me juntaron y revolvieron hoy.

Una vez al mes, en el parque los Caobos, en Caracas, hacen una feria conuquera agrocomunitaria, no recordé el nombre, no, lo busqué en las publicidades para ser más precisa. Decidí ir hoy, primer fin de semana de abril a ver que tal era pues varios conocidos vegetarianos me contaron maravillas y yo necesitaba ver por mis propios ojos lo que podría encontrarme allá.

Me fui bastante temprano aun cuando en todas las publicidades que conseguí decía que comenzaba a las nueve de la mañana y yo no termino de conocer mi país y a mis coterráneos –vaya palabra ¿eh? – llegué a las ocho y algo, y ya estaba lleno de gente por todos lados y toda la gente en el nuevo deporte favorito venezolano: haciendo cola. Cola para comprar jengibre, cola para absolutamente todo.

 Bueno, respiré profundo con altos grados de resignación, y me fui a ver dónde era la cola para los vegetales, que, honestidad total se veían hermosos –acababa de llegar un camión con varios guacales de plástico – con las zanahorias más hermosas que he visto en años, es más me atrevo a afirmar sin que me quede nada por dentro que las zanahorias que llevaron estaban más hermosas que las que he visto en el páramo de Mérida: bellísimas. 

Con sus hojas y todo, se veían de película. Se me hizo la boca agua al verlas y al imaginar la cantidad de guisos deliciosos que iba a poder hacer, además que el precio era una maravilla, el mega manojo de zanahorias a 600,00 bs cuando en el supermercado están a mil el kilo y arrugadas y pequeñitas con las puntas ennegrecidas. Parecía un sueño lindo, pero resulta que me tocó el número 100 en la cola para comprar vegetales. Estuve a punto de descorazonarme, es más hasta oí como sonaban los discos de acetato cuando se rayaban, pero, me conseguí a un muchacho que conozco desde hace tiempo de la universidad, y me dijo que no me preocupara que seguro más tarde – dimensión de tiempo tropical indefinido venezolano – venía otro camión pues les falló el transporte y que los vegetales eran suficientes para todo el mundo…bueno sin duda suficientes para todo el mundo que tenía los números hasta el treinta, porque ya después no quedaba mucho y por supuesto las hermosas zanahorias se terminaron de primeras. A mi buen conocido, le compré una lindura de cesta que hizo de papel reciclado donde guardé el jengibre y la cúrcuma que compré más adelante.

De todas maneras, mientras hacia la cola y guardaba la esperanza que iba a poder comprar vegetales, me dediqué a mirar los puestos de ventas, y me maravilló el ingenio humano. Había  un sitio donde tenían jabones, desodorantes, champuses artesanales, a precios insisto razonables. También conseguí todo tiempo de yerbas medicinales, frescas para secar en la casa, o deshidratadas con procesos artesanales y caseros, había matas ornamentales – compré un lindísimo geranio blanco– y plantas medicinales y frutales para sembrar en la casa. Muchos lugares donde comer todo vegetariano. Variedades de arepas y ninguna del tradicional maíz, todas de algo: plátano, batata, apio, cualquier cosa menos maíz, se veían deliciosas y me hice la nota mental que para el próximo mes me iría sin desayunar para probar algo de eso pues la gente lo comía con mucho entusiasmo y deleite. Quise comprar una infusión con mango, jengibre y malojillo, pero estaba endulzado con azúcar, me sonó incongruente pues todos los productos estaban endulzados con estevia, justamente para mostrar que se puede usar otro endulzante que no sea azúcar.

En fin, que la feria de hoy me gustó por todas las cosas que están haciendo para paliar la crisis que vive el país, que el ingenio humano se destaca y se amolda a los tiempos difíciles y eso me genera una sensación de bienestar, de fe en la humanidad, pero me deja un sabor agrio en la boca, y un susto en el estómago pues me parece que nos estamos adaptando y que estamos mutando hacia algo que ciertamente no sé qué es. Tal vez,  pero solo tal vez, es el vislumbre de una sociedad más sana y más preocupada por el bienestar de sus congéneres, en las que prescindiremos de químicos y fármacos –había muchas plantas medicinales, cosa que reconozco buena, siempre me han gustado y las he preferido – y la amable camaradería que reinaba todo el mundo sonreía, y tenía palabras amables para quienes le rodeaban, no había mucho estrés, la gente se veía relajada, pero, me vale preguntarme ¿no será que simplemente nos estamos adaptando a lo que no está bien? ¿será que estamos buscando salidas y alternativas para simplemente sobrevivir? Bien dice Krishnamurti que “no es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma” y vaya que está enferma la sociedad en la que estamos viviendo, si se han vuelto comunes los linchamientos y niñas de 8 años quieren ser “malandras”, en zonas de Caracas hay delincuentes que imponen el "toque de queda", definitivamente que hay algo que está muy mal, que la sociedad está profundamente enferma y nosotros nos estamos adaptando a ella.

 Y afirmo esto con base en todo lo que he narrado más arriba. Como decimos nosotros en Venezuela: le hemos dado la vuelta y seguimos aplicando la máxima filosófica del sabio de los años 90 del siglo XX, don Eudomar Santos de Por estas calles: “como vaya viniendo vamos viendo”. Y es que el problema de adaptarse y paliar la situación que se vive no nos da el empuje para cambiar las cosas, para mejorar el sistema, para retomar el siglo XXI que se nos perdió hace ya más de una década.

Debo rescatar lo bueno de la feria, a pesar del agridulce que siento: solidaridad, ingenio, capacidad de colaborar, se traduce en esperanza si, y solo si,  no olvidamos que aunque con iniciativas así hayamos resuelto problemas básicos, y tengamos apariencia de estar bien, siempre podemos estar mejor, y que lo natural es bueno pero tenemos derecho a conseguir alimentos procesados y medicinas elaboradas.

* He cedido derechos a Editorial Portaluz de publicar esta crónica. 

jueves, octubre 23, 2014

Crónicas patéticas de un pobre país rico.

           Conseguí una nueva forma de interpretar el sentimiento que me invade cada vez que voy al Supermercado y consigo algo que necesito. 

             Hoy me dediqué a hacer cosas de mi casa, como pagar servicios (que no funcionan pero igual hay que pagar) y entrar a los supermercados a ver que conseguía, y resulta que me fue muy bien, conseguí jabón de lavar ropa, jabón de tocador, y champú. 

             Cuando yo llegué pude agarrar mis objetos que iba a comprar de manera relajada y sin mucho estrés relativo pues la gente miraba con avidez el carrito que yo llevaba, calculando lo que tenía en el y probablemente pensando dónde estarían esos productos, así que tenía que estar pendiente de que no me sacaran algo del carrito mientras me daba la vuelta para meter otra cosa.

             Total que armada de paciencia absoluta y supina me paré en la cola para pagar, y aclaro que me puse a hacer la cola para pagar porque conseguí comida para mis gatos pues si no, por mucho jabón que llevara y mucho champú que hubiera conseguido no hubiera hecho la cola esa. Bueno, la cosa es que estaba en la cola, con mi sensación de alegría por haber conseguido los productos básicos que tenía, pero a la vez, tenía y sigo teniendo una sensación de desazón, de incomodidad, de picazón en la espalda como cuando uno sabe que algo está mal. 

              Y es que claro que está mal que un país en el que, Isabel Allende no exageraba cuando decía en su novela "Paula", que Venezuela era un país tan rico que si se tira al suelo en un campo una semilla de mango nace un árbol, y se tienen mangos sin mucho esfuerzo pues la lluvia se ocupa de regarlos...Está mal que haya que madrugar para hacer colas, está mal que no haya productos básicos y peor aún que la gente naturalmente se desespere y se ponga violenta para obtener lo poco que mal se consigue.

          Y allí comprendí que la emoción que sentía era una patética alegría, alegría pues tenía lo que necesito, pero patético pues es mi derecho a suplir mis necesidades básicas sin necesidad de hacer infinitas e interminables colas y además exponerme a que me lastimen en el proceso, y es que cuando estaba en la caja ya pagando y el jabón de lavar se había terminado, llego otra tanda de jabón y la gente se desesperó y empezó a correr hacia donde estaba el jabón empujándose y gritándose...no, no hay derecho a vivir así. 
           
             Lo que me consterna, por decirlo de algún modo, es que yo digo NO, ya basta pero, una golondrina no hace verano, de allí que mi alegría sea breve y fugaz como el mismo aleteo de una golondrina volátil...El momento llegará cuando todos entendamos que no es esta la forma de vivir, que tenemos derecho a obtener los productos básicos elementales de alimentación e higiene, por no hablar de los medicamentos que mejor ni los menciono, al menos no en este post. 



jueves, mayo 22, 2014

Los tres apoyos


En tiempos difíciles es cuando el carácter, la personalidad, las creencias y afines se ponen a prueba. Mentiría cual condenada si dijese que no estamos atravesando tiempos difíciles en Venezuela, especialmente estos últimos cuatro meses de este año 2014. Sin embargo, no es de las dificultades de las que quiero hablar, y si hablase de eso seguro que conseguiría más audiencia pues he notado que las cosas que percibimos como malas y complicadas tienen como un magneto que atrae a la gente, será porque estamos todos afligidos y tenemos energías discordantes que atraemos eso, o no sé. Tal vez, solo somos curiosos y queremos ver y comparar como está otro. En fin que en tiempos convulsionados es difícil ver lo bueno que nos llevará a salir adelante o a progresar o a resolver nuestras inquietudes o problemas.

Conversando con mis amigos y compañeros y colegas, y todo aquel que se deje atrapar por mí para conversar, generalmente nos movemos por lugares comunes tales como necesito papel higiénico, café, un carro nuevo, una batería nueva para el carro, etc. Quiero aclarar que estos son lugares comunes desde hace poco más o poco menos un año en nuestra Venezuela, pero,  tampoco es de esto que quiero hablar.

Ayer conversábamos un nutrido grupo de jóvenes contemporáneos, ok, adultos jóvenes contemporáneos y no, no entrare en mayores detalles de juventud, al menos no por el momento. El tema es que, hablábamos de alcanzar metas, cumplir objetivos todos ellos relacionados con bienestar personal y progreso familiar, y uno de nuestros compañeros dijo algo que todos repetimos sin cesar: hay que tener fe.

En ese momento, noté un detalle bien significativo, que decidí en ese momento llamar los tres apoyos.
La fe sola no nos sirve de nada, bien dice la Biblia, que Dios dijo: “Ayúdate que yo te ayudaré” vale, la fe sola no sirve, pero sin fe tampoco sirve. Si no estamos convencidos que lo que anhelamos para mejorar nuestras vidas es posible, esto no llegará a nuestras vidas. La fe es la creencia que nos permite soñar y obrar en consecuencia.



El segundo apoyo, es la determinación. Una vez que hemos comprendido que tal o cual acción mejorará nuestras vidas considerablemente o al menos medianamente pero contribuirá a que alcancemos algún nivel o grado de perfeccionamiento espiritual, emocional, mental, físico y/o material, es decir, nos dará un grado de felicidad que para el momento es lo que necesitamos emprenderemos las acciones. 



Entonces, si queremos irnos a hacer un postgrado en Noruega, buscamos todos los cursos de Noruego, y desempolvamos los últimos títulos académicos conseguidos, miramos todos los días las Universidades en Noruega, y suspiramos, tenemos fe y estamos determinados a irnos a estudiar un postgrado en Noruega. Pero, ya va, ¿tanto papeleo? ¿Apostilla de la haya… que? Ay no, pero yo me quiero ir,  yo estoy determinada y tengo fe que si creo que me voy a ir me iré. Ajá, si, claro que no. Así como suena: no. No mi alma, no te vas a ir, si no tienes el tercer elemento que yo llamo el tercer apoyo: la voluntad. 

La voluntad de levantarte a hacer cola en el ministerio correspondiente para la Apostilla de la Haya, la voluntad de no solo inscribirte en el curso de Noruego sino ir a clase todos los días y hacer la tarea, y pedir tu visa y hacer la propuesta para entrar al postgrado. La voluntad es la acción, alimentada por la determinación. 



En fin que ninguno de ellos por separado te sirve pues puedes tener mucha voluntad, pero si no crees en ti mismo/a y en tus capacidades y andas con la historia trillada de “a mi nada me sale bien” efectivamente estarás programándote a ti mismo/a, a que nada te salga bien pues no tienes Fe. Y sin determinación no tienes rumbo fijo a seguir.

Estos tres elementos deben ir de la mano: fe, determinación y voluntad si tus objetivos deseas materializar

miércoles, mayo 02, 2012

Escribir el miedo....


Escribir el miedo me dijo Daniuska González, dejar nuestras palabras plasmadas para que otros se vean reflejados en ellas...



He de confesar que nunca antes había conocido lo que es la sensación de miedo. Pues más allá de las películas de terror y uno que otro susto, había vivido una vida afortunada en la cual no había sentido miedo. Hoy, a un mes de mi encuentro cercano con la violencia armada, volví a sentir ese miedo y es que hoy salió mi carro del taller, y fui a buscarlo, un mes en el que estuve protegida por mi familia y moviéndome en autobús que hasta cierto punto, me sentía acompañada por todos los demás pasajeros, en principio estaba y estoy muy contenta, pues a pesar que tuve que romper mi cochinito (alcancía) para poder pagar las reparaciones, pude pagarlas y ya mi carro está de regreso y empiezo a volver a la normalidad...aja, si, a la normalidad, pero, esta mañana cuando iba en el taxi hacia el taller, a medida que me iba acercando al sitio la opresión en la garganta, y las ganas de llorar no eran normales, igual que las crecientes nauseas y ganas de vomitar...era, el miedo asechándome, con su helada presencia revolviendo recuerdos que ya tenían que haber estado calmados, y difusos, después de todo, dicen los entendidos que solo bastan 21 días para crear un hábito, entonces 30 días pueden apaciguar un recuerdo tanto bueno como malo ¿no? pues no. La verdad, no. Tan solo basta un estímulo para que la mente se dispare y nuevamente reviva cada momento vivido, insisto, tanto bueno como malo. Total que iba camino al taller y pues, entendí que todo ese cúmulo de sensaciones opresivas, desagradables, angustiosas, era simplemente que el monstruo del miedo había regresado y me estaba atormentando. ¿Qué hacer? se me ocurrieron mil y una cosa, entre esas llamar a mi mamá y pedirle que me acompañara, segundo, decirle al taxista que se devolviera, que no iba a ir, etc, etc, etc, también pensaba, ¿a quien llamo? Total que me dije, tengo que enfrentar esto  yo sola, pues no puedo seguir así, viviendo con miedo. Y comencé a aplicar lo poco que sé sobre meditación: a respirar. 

A sentir mi respiración, como entraba por mi nariz, y como salía por mi boca, y cuando al menos se me fueron las ganas de llorar, intente empezar a sentir la emoción, la pesadez en el pecho y garganta, las ganas de vomitar, mientras que al mismo tiempo respiraba y me fijaba en mi respiración, así estuve al menos 10 minutos, y cuando estuve mas serena, si, ya era momento de hablar con una persona querida y le mande un mensaje a Robert, quien converesando conmigo me ayudó a que el miedo se fuese disipando, no se fue del todo, pero si pude estar en calma y mirarle de frente.

El miedo es una sensación terrible que por múltiples causas nos atormenta y tortura. En la mayoría de los casos la gente dice: pero enfrenta el miedooooo!!! muy bien, pero no te dicen como enfrentarlo.

Yo solo se recomendar lo que funcionó para mi: respirar y tratar de identificar las emociones que pasaban por mi en un torbellino, y una vez serena hablar con un ser querido. También en mi casa cuando regresé hablé un rato con mi mama, ella siempre me reconforta. Eso funciona para mí. No sé si pueda funcionar para los demás pero bien valdría la pena intentarlo no? Las nauseas se me quitaron en mi casa con un alka seltzer :) 

sábado, abril 07, 2012

y...¿qué hacemos con el miedo?

¿Qué es el miedo? Definiciones para el miedo hay muchas, el diccionario de la real academia de la lengua española lo define de esta forma: Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. Muy bien, ya está definido. Pero, como se siente vivir con miedo? Ese miedo que embarga a millones de venezolanos, y me disculparán cuando me lean que no escriba: venezolanos y venezolanas, me niego a hacerlos, soy de la vieja escuela y la vieja usanza, se usa de forma genérica y listo. Bien, retomo mi idea, millones de venezolanos vivimos con miedo. Y ahora yo también soy parte de la estadística. 

El miedo para mi, es una sensación de opresión en el pecho, como si me sujetaran la garganta, mientras el estómago se me encoge,  y esa opresión en el pecho no me deja respirar bien, no me deja hacer respiraciones profundas y en el momento que no respiro bien pues definitivamente la sensación de desasosiego aumenta, mi estado de ánimo empeora y me vuelvo sensible a todo, y como he re-aprendido a no reprimir mis emociones me he vuelto lloroncita, mas de lo que ya soy. 

Tengo razones reales para sentir miedo, hace muy pocos días, casi fui una cifra más en la larga lista de victimas de atracos a mano armada. Mi miedo no esta en mi cabeza, hubo una situación que lo generó.

Sin embargo, gracias a Dios y a la naturaleza humana, que mientras hay vida esta continúa su curso, hay que seguir hacia adelante y no se puede quedar uno aferrado a esa emoción, pues afortunadamente ni las emociones negativas ni las positivas duran para siempre. Pero, la gran pregunta es, ¿Cómo hago para salir a la calle y no sentir miedo? ¿Cómo hago para no quedarme encerrada en mi casa por el miedo? y, ¿Qué hacemos con el miedo?

La verdad no tengo muchas respuestas aún, las he encontrado en la meditación, en la ayuda terapéutica que resulta para mi escribir sobre lo que me ha sucedido, y compartir con otras personas que han sido víctimas de violencia armada en nuestras calles de Caracas, y por supuesto en el amoroso confort de mi familia y amigos. 

Por el momento estoy, respirando profundo, y fijando mi atención en la respiración, como entra y como sale, otras cosas me ayudan también: el té de tilo, es un poderoso aliado. 

Igualmente volver a salir a la calle, me ayudó y ver mi carro desbaratado fue enfrentar la realidad de lo que había sucedido. Supongo que la sensación se irá pero, el recuerdo no se borrará, y la verdad no quiero borrar el recuerdo pues quiero que esto me de fuerza para trabajar por mi país por que podamos regresar a lo que fuimos, a la Venezuela que décadas atrás fue segura y fue vivible, el paraíso que hacía que la gente se viniera a vivir acá, el paraíso que enamoraba a los europeos que una vez que venían no se querían ir jamás y formaban su hogar aquí...Todavía no sé exactamente que es lo que voy a hacer, pero, si se, que no me quedaré de brazos cruzada viendo como seguimos siendo victimas de inescrupulosos.

Estoy lidiando con el miedo, y es una batalla que estoy mas que determinada a ganar y la ganaré. Pues no me resigno a agachar la cabeza y decir, hay que aprender a vivir así, tampoco me resigno a la respuesta de esta es la Venezuela que tenemos y tenemos que hechar para adelante, si, es cierto, tenemos que hechar para adelante, tenemos que trabajar, formarnos y luchar para reconstruir nuestro país, devolvernos a nosotros mismos la seguridad y la tranquilidad, repito, todavía no sé como voy a hacerlo, pero, cuando lo sepa lo haré!

jueves, abril 05, 2012

La institucionalización de la violencia

No está fácil comenzar a narrar una hecho que le ha sucedido a una, cuando es muy reciente y además involucra muchas emociones y sentimientos. Y para que se comprenda, hay que ir desde el principio mismo de los acontecimientos.

Yo nací en una Venezuela que era un sueño para el desarrollo, la gente venia y se hacia rica con el esfuerzo y el trabajo honrado, conocí historias de inmigrantes que  vendiendo tomates en una esquina construyeron una cadena de supermercados, y así muchas más. Venezuela era, como decía Isabel Allende en su libro Paula, un paraíso que si lanzabas una semilla de mango al azar al suelo nacía sin mayores cuidados por lo fértil de su tierra. Mis abuelos inmigrantes, veteranos de la Segunda Guerra Mundial,  hicieron su segunda patria aquí a tal punto que castellanizaron sus nombres y se hicieron venezolanos, con orgullo, con amor, trabajaron, construyeron y dejaron de legado una familia de profesionales que amamos nuestro país.

Mi abuela me contaba cuando iba yo creciendo y a la par aumentando la inseguridad, que cuando ellos llegaron en 1948, no había rejas en las ventanas ni en las puertas de las casas, y que a la puerta de la entrada de la casa de ellos hubo que ponerle un pestillo para que los perritos de la calle no se metieran, era una Venezuela segura...años mas adelante por los 70's alla en Valera donde nosotros vivíamos, se podía dejar el carro en la calle y todavía sin ponerle los seguros a las puertas, pero ya había casas que estaban enrejandose, los venezolanos estábamos empezando a encerrarnos....en los 80's habia que cerrar el carro, en los 90's ya no se podía dejar el carro en cualquier calle pues se lo robaban. Sin embargo, seguíamos sin sentir miedo del prójimo.

¿Donde se quedó esa Venezuela? 

En el 2012, las voces oficiales del gobierno, dicen que vivimos una guerra mediática y que la sensación de inseguridad que tenemos es una sensación mediática. Me gustaría que alguno de ellos me explique, si fue mediático lo que viví el lunes 02 de abril del 2012. 

Los detalles que daré de calles y avenidas y urbanizaciones, son de Caracas, pues es ahí donde actualmente vivo. 

Cuando venia del Cafetal de llevar a su casa a  una amiga, me interceptó un carro pequeño, blanco, con cosas de taxista, me chocaron el faro izquierdo de mi carrito, y cuando les iba a dar paso, pues pensé que estaban borrachos, se pusieron a mi nivel y de la ventana del pasajero de adelante y del de atrás, me encañonaron con unas pistolas. Me asuste terriblemente, y en ese momento, de locura, lo único que se me ocurrió, fue, esquivar el carro ese, y acelerar, los pase, y cuando llegue al semáforo de la Rio de Janeiro en las Mercedes donde esta el locatel, comence a tocar corneta desaforadamente pidiendo tanto paso como alertando a los demas conductores con que me estaba pasando algo. Mi intención era llegar al módulo de la policía de Baruta y obviamente esquivar a los asaltantes. Ahí esta pelada la calle, y seguí, y con el raspado del pavimento se me revento el caucho de adelante y del golpe la parte de metal que soporta el motor, se cayo y se bajo el motor, gracias a eso, los atracadores perdieron interés en mi y siguieron. Cuando pude hablar del susto que tenia, llame a mi amiga y mi amigo que estaba con nosotras y se vinieron a acompañarme y auxiliarme, y llamamos una grúa y me trajeron a casa. Yo estoy bien, solo estoy muy asustada, y cayendo en cuenta de la gravedad de lo que pudo haberme pasado y gracias a Dios no paso. 

El martes llamé al taller y bueno, ya se reparara el carro, lo cierto es, que no podemos salir de noche, y ojo, no era tarde, eran apenas las 10 de la noche. Naturalmente  llegue muy tarde a  mi casa por todo el tema de esperar la grúa, y lo lento que teníamos que venir pues el motor lo tuvieron que sujetar con cadenas para que no se cayera del carro. 

Durante mi loca carrera, pensaba ojala nos intercepte una patrulla de la policía por ir a alta velocidad, pero, oh sorpresa, no apareció ninguna, y mientras estuve accidentada esperando que vinieran a buscarme, llego una y se estacionó a una cuadra o dos de donde yo estaba y no se me acercó...ahora lo agradezco pues ante acontecimientos de las últimas dos semanas no sé que me hubiera dado mas miedo, si estar sola en la noche en una calle con un carro dañado o que se me acercaran unas personas que nada me garantizaba que fuesen policías reales.


Y si, insisto, estoy agradecida por poder contar la historia, porque a mi en mi integridad física no me paso nada, pero, el miedo se me instaló en el sistema, ahora trabajo para desinstalarlo, lo cual no es fácil. Mientras tanto he contado con el apoyo incondicional y amoroso de de mi familia y de mis amigos, y a raíz de esto, hemos ido compartiendo historias, cada cual mas aterradora que la que cuento yo, de secuestros en el carro, de secuestros en la misma casa, de asaltos con cuchillos, de asaltos a las casas...y trato de suspirar profundo e insistir: gracias a Dios, estoy y estamos todos nosotros contando la historia, y no somos un número más de las estadísticas, y de  la sensación mediática de la violencia institucional generada desde el mismo gobierno que vivimos.

sábado, septiembre 18, 2010

Aventura en Cata



En este agosto pasado, me dí cuenta que necesitaba con carácter de urgencia unas vacaciones, y si bien el trabajo me las estaba brindando, el dinero con el que cuento me las negaba.

Qué hacer? no tenía muchas opciones, pues, por un lado la dificultad de mover nuestro dinero, y por el otro, el escaso dinero que llego a cuenta gotas, no me permitía siquiera pensar en unas vacaciones como las de Argentina en el 2008.

Sin embargo, decidí que no me iba a quedar instalada en mi casa viendo los días deslizarse uno tras otro, y sumergida en la misma rutina, bueno, la misma no exactamente pero en la rutina cotidiana de estar en la casa. Así, un lindo día, se me ocurrió una idea, simplemente genial: iría a visitar a mi amigo Jhonny, quien vive cerca de Cata. Cata, es una bahía que yo nunca había tenido la oportunidad de conocer, y siempre me la habían mencionado, el mismo Jhonny varias veces antes me había invitado a ir a pasar unos días allá. Así pues, me envalentoné y le pregunté si sus generosas ofertas de que fuera a pasar unos días con el en su casa, seguían siendo válidas, y el generosamente me dijo: pero claaaaaaaaaaaaro que sí!! vente nomás.

Yo, decentemente le hice una advertencia: oye, pero la verdad no tengo mucho dinero...me respondió: yo tampoco, pero, desde cuando ha sido eso un impedimento para nosotros divertirnos? acaso no fuimos estudiantes en Mérida y aprendimos a vivir con muy pocos recursos? que te pasaaaaaaaaaaaaa? y pues ciertamente viendo yo toda la razón que llevaba, empaqué mi morral, bueno, esta vez no fue un morral, fue una cartera de playa, después de todo solo iba a ir desde el jueves al domingo, anuncié a mi familia que me iba, y en efecto me fui.
El camino empezó por la salida desde el terminal de la Bandera, para Maracay, donde era mi destino, hay varias opciones de viaje, una es ir a un terminal donde se compra el boleto con anticipación pero es un engorro fenomenal estacionarse y comprar el boleto, y además de todo eso, el trayecto que es de una hora y media, dura el doble por qué se yo que, me supongo que en parte por el tamaño de los autobuses no lo se realmente, fue lo que me hizo decidir ir por la Bandera, este es el terminal de mayor tamaño y con rutas por todo el occidente del país, de los cuales los boletos en su mayoría cuando son muy largos los viajes hay que comprar también con anticipación pero, para estas rutas, la que yo haría, que se llaman extra urbanas, se llega y se sube uno en un autobús, y va esperando a que se llene y ahi sale, genial pense yo!!

Al terminal, me fui en un taxi, el senor chofer, me dijo que si iba a Maracay, tomara un autobús ejecutivo, esto es que tienen aire acondicionado y las ventanas van cerradas, y no se detiene a montar otros pasajeros en el camino, y me dijo: es más, el pasaje le va a costar la mitad de esta carrera, pero le vale la pena.Fabuloso dije para mis adentros, ya estoy ahorrando!! Soy una genia. Solo que la genia no contaba con que al regreso en la misma línea de autobuses, faltando media hora para llegar su destino el autobús se iba a danar y que para no quedarse en la autopista se iba a tener que venir de pié en otro autobús que venía lleno hasta el techo! pero, después de lo bailao, quien me quita lo gozao?

Llegué y no tan rápido como yo hubiera querido, conseguí el mencionado autobús y muy diligentemente pensando en dormir en el trayecto, escogí un asiento de ventana, que solo cuando arrancamos me di cuenta que tenia un bulto en la silla que me maltrataba mi ilustrisimo trasero y así permaneció hasta que llegué a Maracay pues como se llenó el pasaje no pude cambiarme de puesto. Una hora y media después, ya tenía hasta ganas ya de llorar por el dolor en mis posaderas, pero, la emoción de la aventura que ya comenzaba y la alegría de ver a Jhonny quien es un excelente amigo mio de nuestra era universitaria, pronto me hizo olvidar todas estas menudencias.

Una vez instalada en su hermoso apartamento, me dijo que también venían Luis y Pablo desde Maracaibo y que cuando ellos llegaran almorzaríamos.

Pablo, quien manejaba, nunca antes había ido a Maracay y no conocía la ciudad, por lo que nos llamaron para que fueramos a buscarlos en la entrada no mas de la ciudad, despues del Peaje...nosotros nos fuimos rapidisimo y llegamos y por supuesto no habian llegado, estabamos, Jhonny y yo, parados en el medio de todo y nada a la vez, por donde pasaban toooooodos los carros que entran a la ciudad y sin ningun sitio donde sentarse a esperar. Sin embargo, yo hice una revisión ocular rauda y veloz y conseguí una acera bastante buena y a la sombra para sentarnos... ahí esperamos mas o menos una media hora, y llegaron los muchachos, Jhonny y yo nos zambullimos en el carro, y nos fuimos al apartamento a almorzar...a todas estas para esta hora, ya eran las cuatro de la tarde, yo no tenia tanta hambre porque mientras esperábamos ahí en la orilla de la calle, nos comimos unas papas fritas que por supuesto conseguí yo de una señora vendedora ambulante de chucherías!

Nos fuimos a almorzar, un pollito en salsa blanca que hizo Jhonny demasiado rico, y de ahí, nos fuimos rápidamente al super mercado para comprar las vituallas del día siguiente, teníamos que hacer sandwiches, y comprar refrescos y demás bebidas para no comprar nada en la playa.

Compramos comida como si pensáramos mudarnos para la playa, no tengo claro en que pensábamos pues le dejamos a Jhonny en su nevera vegetales y frutas como para un ano, es que Luis es vegetariano...bien, una vez comprada la comida, preparamos todo, y yo particularmente me fui a dormir, los chicos de juerga.

En la manana, desayunamos un exquisito yogurt con melon, y salimos rumbo a Cata, un detallazo con el que yo no contaba es que el camino es por el parque nacional Henry Pitier que sube por la montana y la va bordeando hasta llegar a la costa, es un viaje simplemente increíble, la vegetación es tupida y tropical de selva, húmeda y exuberante, con olor a madera, a hojas, a agua, a animalitos...y curvas y más curvas y maaaaaaas curvas, así que lo mejor es ir con el estomago vacío para conservarlo en su lugar!

Después de muchas curvas, llegamos a un lindo pueblo, Ocumare de la Costa, antiguo, soleado, extenso y colorido como todos los pueblos de la costa nuestra, y de ahí, seguimos la ruta de curvas, obvio, pues bordeamos la montana, y en una de las ochorrocientas mil curvas, se despejó la vista y ahí estaba: la bahía de Cata.







Una inconmensurable belleza enmarcada del olor salino del mar, y el brillo dorado del sol mananero nos recibió sonriente y tímida se mostraba la vista, y nosotros nos detuvimos un rato a intentar capturar el momento con nuestras cámaras, la tecnología invadió el espacio y pronto nuestros familiares y amigos compartían la vista con nosotros.

En la playa, alquilamos un toldo con sombrilla a pesar que nosotros llevábamos, pero para estar mas cómodos dijimos y mejor protegidos de los elementos!




En esta apacible y delicada playa, las olas me dieron vueltas y trague agua y me restregué las rodillas con la arena pero, fue una excelente exfoliación y se me limpiaron además todas mis fosas nasales, bueno, todas dos, no tengo más de ahí, al menos eso tengo entendido... También hice allá un nuevo y entrañable mejor amigo, el senor cangrejito, pero, fue una amistad fugaz, senor cangrejo, decidió que su corta y valiosa vida peligraba cerca de tanta gente y se escondió en el primer agujerito que vio en la tierra.

Al final de la manana, tipo 11:00 am, después de varias zambullidas, decidí volver al agua para aprovechar bien el día, y estando en el agua miré al cielo, y vi unas nubes negras noche...más tardé pensando en la posible lluvia que la lluvia en empezar a caer torrencialmente sobre nosotros....salimos corriendo a refugiarnos, no le veo aun el sentido pues igual estábamos mojados, en la sombrilla que habíamos alquilado, pero por sobre todas las cosas estabamos era mas interesados en resguardar nuestros artefactos tecnológicos, yo tenía, he de confesarlo, dos preocupaciones serias: mi reloj, y los sandwiches, que hube de compartir con el senor perrito flaco, que no era tan flaco pero ponia una carita que no podía dejar de darle comida, hasta que Jhonny me miro feo, pero le dije, heyyyy es mi sandwich el que estoy compartiendo con él...claro, entiendo a Jhonny, a él le preocupaba que yo le diera todos los sandwiches al perro y me comiera yo el último y a ellos les dijera: oh, los de ustedes se los comió el perro jejejeje el senor perrito flaco, se zampo dos sandwiches y se fue a buscar otra cosa mas apetecible, y a resguardarse de la lluvia en una casa real, de bloques y techo formal, no como el refugio nuestro.

También he de confesar ahora, que hubo un momento en el que me dio miedo, se nubló todo, y no se veía nada, y soplaba el viento con fuerza...en mi dramatismo, empece a mirar como trepar la montana rapidamente en caso de tsunami, gracias a Dios, esa posibilidad solo vivió en mi fértil imaginación.

En lo que escampó, decidimos marcar la milla, no fuera ser que volviera a llover mientras estábamos en carretera, pensando en que podríamos en el mejor de los casos regresar al día siguiente, pero, no fue así, pues al día siguiente, amaneció lloviendo torrencialmente y se oscureció y seguía lloviendo....

Lo cierto del caso es que, fue una aventura simplemente deliciosa, reencontrarme con mis amigos tan queridos de tanto tiempo, e ir en el carro cantando y riéndonos de todo y de nosotros mismos, fue una aventura simplemente fenomenal que gracias a la generosa y cálida hospitalidad de Jhonny pudimos tener. Espero que se repita!!

Claro, muchas cosas habrán que se me escapan de la memoria, como las shawarmas que cenamos el sábado y los invitados que no querían irse, una divertidísima pareja amigos de Jhonny, que se sentían tan a gusto que a pesar que sabían que al día siguiente, Luis, Pablo y yo, ibamos a agarrar camino,con destinos diferentes, no se marcharon hasta que literalmente los empujamos a la puerta de salida...



El senor Cangrejito

sábado, marzo 06, 2010

Aqui estoy!

Y sigo aquí, esperando que, que tu dulce boca ruede por mi piel...heyyy esa no soy yo, esa es Paulina Rubio en su canción. Bueno aquí estoy, con una bitacora con un año de retraso que ya va para dos. Pero en realidad, el año pasado no fui a ninguna parte, no sali de mi terruño, me quede en mi casa en todas mis vacaciones. Razones? pues no muchas en realidad, en principio no tenia ningun deseo de ir a ninguna parte, asi que preferi quedarme en mi casa, teoricamente iba a descansar pero eso es lo menos que se hace tanto en la casa como en las vacaciones, pero esa era mi idea principal.
Total que, no descanse todo lo que hubiera querido, ni viaje como me hubiera gustado, sin embargo no siento que haya perdido mi tiempo...fue enriquecedor, el viaje fue hacia el interior, de mi claro, no del interior del país.
Comencé el año pasado un viaje a mi mundo interior, y he descubierto maravillas dentro de mi misma, y gracias a esos descubrimientos he comenzando de nuevo con mis prácticas diarias de meditación cosa que me tiene altamente satisfecha. En fin, esta entrada no es más que para señalar que este blog sigue activo.

domingo, octubre 26, 2008

Mi buenos Aires querido....O sea Argentina 2008

Y esta es mi historia pongan atención de cómo mi vida se transformó, cambió de arriba abajo lo que nunca pensé y ahora soy el príncipe de todo Belair..Eh?? No, bueno príncipe no y de Belair menos pues no tengo visa para entrar a USA...Ese es el príncipe del rap…espero que no tenga copyright ese parrafito, en todo caso, hago la cita como debe ser, ese párrafo inicial es parte de la canción de la serie ochentona del Príncipe del Rap. Bueno, 500 vueltas más tarde comienzo la historia de mis vacaciones en Buenos Aires. Una idea que surgió quien sabe realmente de donde, si sería de tanto recordar Argentina con mi mamá, o de tanto oir a Lucrecia hablar de las bondades del país o por el compinche con mis amigos argentinos…el caso es que arramplé para allá en estas vacaciones. Estuve una semana, pasmada de frío y comiendo milanesas pero...Esto lo contaré un poco más adelante.

Por supuesto que mi forma favorita de viajar es con las tres B: bueno, bonito y barato, razón esta que me hizo comprar el pasaje por Varig la aerolínea brasilera. Excelente precio, solo que incluía la obligatoriedad de la vacuna de la fiebre amarilla, cosa que más adelante también lo hizo oficial el gobierno venezolano. Total que cumpliendo con las regulaciones, fui a ponerme mi vacuna de la fiebre amarilla, llegué a la sanidad de la Urbina, la cual valga la acotación tiene todas las vacunas y un buen servicio, solo que las instalaciones están bastante deterioradas lamentablemente y es un tanto deprimente esperar allí, de hecho creo que decir bastante deterioradas es ser muy generosa con la Sanidad de la Urbina…pero buéh, sigamos con la historia, después de un par de horas de espera, cuando entro, la enfermera me dice, va a viajar? Si, voy a Argentina pasando por Brasil, así que necesito la vacuna de la fiebre amarilla, le respondo yo, y ella me dice necesita otras vacunas mas, toxoide, hepatitis, rubéola, y otra más que ahora no me acuerdo…así que se las pongo ya, afortunadamente la de la rubéola y el sarampión ya la tenia, así que solo fueron todas las demás, al día siguiente mi pobre bracito me dolía hasta para peinarme…la cosa con la vacuna de la fiebre amarilla es que para que me dieran el certificado de la vacunación, ese cartoncito amarillo que es el documento legal por la OMS hay que llevar el pasaporte pero, como yo no pregunte cuando llamé por teléfono, no me quedo de otra que volver otro día. Claro que como es el megaviaje ir hasta allá postergue hasta cuando no pude mas la ida a la sanidad por mi certificado y resulta que cuando fui, no solo se me desarrollo sabroso un dolorón de estomago sino que tuve que hacer una hora y media de cola para entrar a que me dieran el dichoso papel. Por supuesto hacer cola ilustra y allá estaba lleno de gente muy particular que se estaba sacando el certificado de salud, y por supuesto el embajador de USA que no hizo nada de cola para entrar por el certificado y la gente protestando…decía un señor en la cola, si este es un país socialista que haga la cola como todos los demás, pero digo yo, algún privilegio habrá que tener al ser embajador no?? Ahora lamento mi falta de pilas y no haberlo parado y dicho: Oiga Mister, yo soy una decente muchacha venezolana, trabajo mucho y no pienso emigrar para su país, déme una visa, y hago que toda esta gente lo quiera…pero bueno, demasiado tarde…entrare a USA por la frontera de Tijuana :D puf mentira, al cabo que ni quería ir para allá ni que fuera emocionante ir a ver el Imperio, pah!!! Que ellos se lo pierden, ya los vere mandándome mi visa, rogándome de rodillas que acepte la humilde green card que ellos me estan enviando, que no pueden vivir sin mi divina presencia, pero mientras tanto pues que venga Sof a visitarme es mejor así.

Bueno, llega el día del viaje, y me llevan al aeropuerto, el cual estaba súper lleno de gente, ese día decidió todo el mundo viajar parece por supuesto en Varig, no se había empezado a chequear maletas así que tuve que hacer una cola de casi una hora…menos mal que soy tan obstinada que necesito estar las tres horas antes en el aeropuerto…bueno chequee mi maleta, me despedí de mi familia, y entre, cuando pase por la cosa de seguridad, la alarma sonó y me acomode para que me pasaran el detector de metales pero los guardias ni pendientes ni me miraron, claro que eran las pulseras las que sonaban y nada así que tampoco había tanto lío por eso. Una vez en el avión, comenzó la odisea…mientras que en el mostrador de Varig hay empleados venezolanos que hablan castellano, los sobrecargos y azafatas pues hablan portuñol, cosa que efectivamente no se entiende, bueno al menos yo no los entiendo, total que dan las primeras instrucciones en portugués, las segundas en algo parecido al ingles, y finalmente en portuñol…bueno, no entendí nada ninguna de las veces, y el avión súper incomodo pues ni reclinan bien los asientos, la comida mas o menos buena, aceptable, y el vuelo hasta Sao Paulo interminable a pesar de que eran solo cinco horas. Por supuesto cabe destacar que mis profundos conocimientos del portugués no van mas allá del dushento cincuenta, y pare yi sufrir…o sea que no la tenia fácil en el avión, no no, para nada fácil.

Una vez en Sao Paulo, había que desembarcar del avión para dar una vuelta por donde nos volvieron a pasar por cosas de seguridad en las cuales naturalmente chillaron las pulseras y ahí si la mujer policia mas grande y mas ancha que yo, me paro: bzzzbbaaazzz me dice y yo: ah? No falo portugués.. entonces me dice en portuñol; párese ahí y me paso el scanner pero la cosa es tan sensible que hasta un broche del pantalón chillaba, pero bueno, una vez determinado que no soy una potencial amenaza para el estado brasileño me dejaron entrar al área de tránsito, ahí, tuve la genial y brillante idea que quería agua..Y fui a comprar…y allá otra vez: bzzzzbbaaaazzz y yo ah?? Bueno, dije agua me dieron un pote con agua, y otra vez bzzzzbbaaaazzzz y yo ah? Y le pase la tarjeta de crédito para pagar…y francamente no habia entendido ni jota…que estrés si si si, se parece mucho al español, si, tiene una cadencia melodiosa el brasilero si, todo si, péeeero si lo hablan muy rápido como en efecto hacían no entiendo absolutamente nada de nada…a todas estas, la mega vuelta que tuvimos que dar fue para montarnos en el mismo pinche avión, ique lo estaban limpiando por mi que se quede cochino total, ni que le hubieran sacado el olor a mono sin bañarse… Bueno, al avión otra vez, y otra vez todo en bzzzzbbbaaazzz pero ahí si entendí que dijeron insecticida y gobierno de Argentina, total que me tape la cara y la cabeza y nos rociaron con insecticida, así que llegue sin pulgas y sin piojos, como una vaca bien desinfectada, cosa que se repitió de regreso a Venezuela, y bueno ahí si no me quedó más remedio que dejar de renegar porque en la ida me cansé de renegar contra el gobierno argentino por la regulación de hecharnos insecticida, creo que eso ya de por si no fue un muy buen comienzo con mis relaciones diplomáticas con Argentina…sin embargo, la principal razón por la cual no quiero volver a viajar por esa aerolínea, o con escala en Brasil, vamos que respirarse un insecticida no es lo mas simpático del mundo, si, si, siempre digo que quiero tener una linda vaca con un tierno cencerro paseando por el patio de mi casa, pero que a mi me traten como vaca desinfectándome no no no, eso no.

En Buenos Aires me esperaban Soledad y Adalberto, y junto con ellos un equipo de periodistas que wow, me quedé maravillada en mi humilde opinión no hacía falta que hicieran un reportaje de tal magnitud por mi visita a Argentina, pero cuando afinaba mi garganta y aguzaba mis sentidos para parecer inteligente, me di cuenta que pues no era a mi que esperaban todos los periodistas sino a la selección argentina de futbol que venían de las olimpíadas y traían medallas de oro, si, era como más lógico que fuese así no?

Por supuesto llegue con hambre y rápidamente fui a buscar algo para comer, fuimos al Banchero un restaurante famoso en pizzas, pero por supuesto ni las probé yo tenia claro de que iba a alimentarme en todos estos días que estuviera allá en Argentina: milanesas.

Pedí una y me trajeron una sábana o sea, la cosa mas ancha y mas larga que he visto en mi vida, por lo menos medía 30 cm de largo por 15 de ancho, o sea, una sábana, sin exageración alguna, acompañada de papas fritas que eran por lo menos 10 papas picadas o sea era comida como para tres o cuatro personas…pronto entendí que las porciones allá son para compartir.

Buenos Aires me gustó, es una ciudad europea en medio de América Latina, creo que esto no es nada nuevo, es algo que todo el mundo dice y comenta así que en eso no estoy siendo para nada original, claro es importante que mencione que fui en invierno, por tanto todo me pareció monocromático: el cielo gris, las paredes grises, y la ropa de la gente gris o negra, eso si me complicó un poco porque me bajo el ánimo muchísimo, a pesar que mi “campera” o sea, chaqueta, era roja y mi bufanda con rosado y colores chillones jejejeje necesitaba trópico conmigo. La comida es muy buena, la atención es buena pero no se esmeran demasiado en atender a la gente, me refiero a la atención de servicios que prestan y lo que me sorprendió pero muy mucho es que allá la gente no se ríe, no sólo no se ríen a carcajadas como pasa en cualquier local en Venezuela o México, sino que no sonríen y no devuelven sonrisas, miran a la gente con el ceño adusto, y ensombrecido…supongo que es por toda la historia que tienen de represión y conflictos además de la época tan difícil que recientemente han vivido con el corralito…se nota que están luchando por salir adelante en todo.

Me llamó mucho la atención también, es que el viernes (estuve de domingo a domingo) fui a un concierto de Axel Fernández, (sigan el link es más fácil que explicar quien es :P ) y fue en el teatro Gran Rex, los asientos sí, efectivamente estaban numerados pero, yo me imagine que había que hacer una gran cola para entrar y luego que empezara el concierto, la gente se iba a parar y tal…pero pues…mmmm no, no se pararon, de repente gritaban algunas muchachas, y a veces aplaudían pero no no hubo mayor euforia ni nada de eso…nah, muy ordenado y cívico…la verdad me gustaría verlos en un concierto de Soda Stereo o algo más movido a ver si es diferente y menos civilizada la cosa …

Caminé una barbaridad, miré todo lo mirable, por supuesto me faltaron días para poder ver todo lo que me hubiera gustado ver, sin embargo sitios muy puntuales que llevaba en mente ver como el Zoo, el jardín japonés, el Barrio la Boca, la Plaza de Mayo y la Casa Rosada las vi…es fundamental hacer dos acotaciones, en el zoo, venden comida especial para alimentar los animales y que no les haga daño…bueno, esto no es buena idea, porque los patos son muy salidos del tiesto y abusadorcitos además y se pegan detrás de uno a exigir y demandar la comida, y por otro lado, los carpinchos también, un cochino carpincho gordo y bigotudo, carpincho eh, animal, o sea, como una rata grandota se me pego de tras y me miraba y apuntaba con su narizota mojada pidiendo, no que pidiendo, demandando comida, cosa que le tiré su alimento y después a zapatearle para que se vaya, pero el tipo, léase el carpincho, entendió con el zapateo que lo estaba llamando para jugar…así que muy amablemente le tuve que invitar al restaurante chino mas cercano a almorzar, bueno, couf couf, para que el sea el almuerzo y eso si que lo entendió muy bien, y se alejó de mi.

Luego en la Plaza de Mayo, que esta lleno de palomas del tamaño de las gallinas, también vendían maíz para alimentar a esas vacas gordas, y yo, pensé –ingenua de mi – que si me ponía algo de maíz en la mano, iban a venir y cual Blancanieves se iban a posar en mi mano, y yo les iba a decir: chip chip chip shhhhriiip?? Y ellas me iban a contestar chup chup chup shhhriiip… o sea, un cuadro sacado de cualquier película de Disney, o minime Santa Teresita del niño Jesús pues, pero nooooo que va, esas gallinas agresivas, gordas y hediondas, se me tiraron encima por todos lados por la cabeza, las manos, guaaacalaaaa no no no con esos bichos no hubo comunicación pues de paso no entendieron que mis alaridos eran de terror y debían alejarse de mi, al final logre alejarlas de mi cuando tire bien lejos el maíz. Así que una recomendación importante: no alimentar los animales en ninguna parte.

Y bueno, pues poco más, como siempre para variar un poco y no perder las buenas mañas, se me quedan mil cosas por contar y no he contado la crónica del viaje a México, y ya casi es el siguiente año y mi siguiente viaje a México, o sea!!!

Así que esto es todo amigos!!




El fulano carpincho



















El ataque de las gallinas, digo palomas

lunes, enero 07, 2008

México lindo y querido...


Angel de la Libertad en la Av. Reforma


Menos mal que yo pienso que más vale tarde que nunca, hace un año casi, que fui para México y no he escrito nada sobre eso…el colmo de un cronista, ya lo sé, lo digo siempre que me retraso en las crónicas y relatos pero me gusta hacer énfasis en mi queja…sueño con el día que vaya al día con mi bitácora, vaya capitán de navío he resultado.

Bueno, resulta que cuando llegué a México después de cazar artistas en Maiquetía, OH! Si, me encontré a Pedrito Fernández, el niñito que cantaba la canción : la de la mochila azuuuul, la de ojiiiitos dormiloooonesss claro que ya no es niñito es adulto hecho y derecho, cuando lo ví en el aeropuerto me decía caramba yo a ese chamo lo conozco de algún lado, vamos a hacer memoria me decía, estudio conmigo en la ULA, no, estudió conmigo en el colegio, no no, estudio conmigo en la Simón, no no no, estaba en el gimnasio con nosotros… cuando por fin atiné que era el cantante, por supuesto que en eso llame a Sof y ella no me quiso creer, tengo un buen record de no reconocer celebridades y si las reconozco las confundo así que no era de extrañar que ella no me creyera así que muerta de la vergüenza le pedí que se tomara una foto conmigo para demostrar que no me había equivocado. La aventura comenzaba desde Caracas.

En el avión tuve la suerte maravillosa de que cuando se estaba montando un gigantón casi me dejo tuerta con la correa de su maleta que monto en el sombrerero encima de mi asiento y luego el personaje no paro de hablar en las cinco horas que duró el viaje, incluso muy gentilmente le sugerí la posibilidad de que se callara la boca…ok cuando llegué a México, tenía en mente varias misiones, la primera de ellas era tomarme en Starbucks (en Venezuela no hay Starbucks) un caramel macciato que bien me había recomendado Sof que tomara, luego era ir a ver a los pandas de Chapultepec y finalmente robarme el calendario azteca del museo nacional de antropología, creo y aun lo sostengo que se vería genial en la pared de mi cubículo. E infaltable e impelable una torta de jamón!!

Aún cuando teóricamente sabía que el aeropuerto del DF era inmenso, había naturalmente, subestimado las distancias, tuve que pasar como por 10 cintas transportadoras y correr bueno, no correr pero si caminar a paso tenaz, como por 20 minutos hasta que llegué al sitio de inmigración para que me sellaran el pasaporte, y ahí, había una señora cola que no se le veía el principio, total que pase dos horas, dos, no media, ni una, dos horas completitas hasta que me sellaron mi pasaporte, por suerte era mi maleta la que esperaba por mi y no yo por ella. Así, con la maleta en la mano el hambre hereje y la incertidumbre de a donde iba a meterme salí a buscar un taxi, claro que para buscar el taxi necesitaba dinero así que muy disimuladamente, por el tema de la seguridad y tal, (hablando de la seguridad, recuerdo que Gledys muy preocupada por mi me dice, mira ten cuidado que en el DF si te atracan y no das el dinero o no tienes te pueden golpear o lastimar…lo que genero una honesta risa de sorna pues si eso sucede en Caracas simplemente te matan, pero bueno, no hablemos del tema de la seguridad en nuestra América Latina) miré a ver si veía un cajero para sacar dinero, y fui muy diligente a sacar algunos pesos, meto la tarjeta y me da error, ah caramba pienso, nada, este cajero no tiene dinero, cajero chimbo! Me voy a otro cajero, y ahí me dice clave inválida, ahí pienso, oh oh ahora si es verdad que tengo un problema porque si la vuelvo a meter se me va a bloquear y me voy a quedar sin dinero, y claro ya me vi regresando a pie hasta Venezuela, montada en un burro atravesando toda América Central y pidiendo cola en Panamá para llegar a mi casa, cuando miro la tarjeta y me di cuenta que no era la tarjeta en la que tengo el cupo de dólares….alivio total! Una vez que tuve dinero, me fui a la cabina de donde se compra la tarjeta para los taxis, y por supuesto, compre mi caramel macciato y ya ahí descubrí que no hay que pedir tamaño mediano en México, siempre pequeño, el mediano era inmenso, dure como 20 min. tomándomelo!!! Sin exageración alguna, y de paso corriendo detrás del taxista como medio kilómetro más hasta el taxi….evidentemente que en una ciudad tan inmensa, las distancias no podían ser cortas. Tuve mucha suerte pues no había tráfico ese día, ya que se acercaba el solsticio de verano y además era feriado así que estaba ligera la ciudad. En el taxi ya tuve una muestra de lo galantes que son los mexicanos, pues el señor, muy cordial, me pregunta: De donde es usted señorita? Le respondo, de Venezuela, y me dice, ah con razón es usted tan guapa…bueh, muy bueno para el ánimo después de siete horas agotadoras.

Lo mejor del primer día en México: el ángel de la libertad en la avenida reforma, cuando el taxi se enrumbo hacia donde estaba mi hostel, el sol hizo que la estatua envuelta en una lámina de oro de 14 quilates brillara con una luz sobrenatural. Lo peor de ese día, fue ver a los pandas flaaaacos sucios y pequeñitos, además del acceso de tos que me dio, por la altura supongo no lo sé.

Pero bueno, esa noche, cene torta de jamón, que llevaba, guacamole, cebolla y tomate, estaba deliciosa, claro no conté como era el hostel, honestamente, ahí valía decir, si lo sé no vengo, pero al final del día resultó ser como esas residencias estudiantiles solo que sin una casera que se entrometa en todos los asuntos de la gente, y conocí un montón de gente interesante. Pero claro que el famoso hostel estaba en un sitio que sinceramente en Caracas ni hablar de la peluca que me iba a meter ahí yo, pero si vuelvo a DF este año, cosa que espero hacer, vuelvo jejeje ya conozco el sitio ¿no? El hostel, queda a la entrada de la zona rosa, en la Colonia Cuauthemoc, creo y digo creo porque no estoy segura ya de las direcciones exactas, pero bueno, el tema es que la zona rosa, es muy bonita, muy comercial y muy rosa. Ya contare más de esto.

El segundo día me fui con el turibus a hacer el recorrido típico de los turistas pero siendo turista ¿Qué más podía yo hacer? Turistear y eso hice ese día, conocí el Zócalo, el Palacio de Gobierno, el museo Nacional de Antropología, valga la acotación que el calendario azteca está bastante bien vigilado, vi el Palacio de Bellas artes por fuera, dada la fecha feriada que tenia entre pecho y espalda los horarios de muchos sitios estaban cambiados así que no coincidí con un día en que estuviera abierto el Palacio de Bellas Artes pero al menos pude ver los murales de Diego Rivera. También pasé por el Café de Tacuba donde almorcé el día siguiente, e igualmente desayuné en la casa de los azulejos…Ese segundo día me resigné y decidí ser cortés con la gente que se estaba hospedando en el hostel, la noche anterior hicieron tanto ruido que me provocaba tirarles un zapato pero no hubiera sido una buena introducción o intento de convivencia no? Así pues el segundo día opte por la cordialidad, después de todo, se cazan mas moscas con miel que con vinagre eh? Y ojo, no estoy diciéndoles moscas a los que serían en los siguientes dos días mis nuevos mejores amigos. Total que conoci a varias personas muy singulares, un señor mexicano, judío sefardí, que estaba en proceso de divorcio de su señora esposa y esta lo botó de la casa solo con un maletín y su laptop, un brasileño, que parecía japonés y hablaba una mezcla extraña entre inglés, brasileño y español de vez en cuando, y una señora japonesa que fumaba sin parar y tenía los dientes tan amarillos que parecían no sé, algo raro, y su hijo, con la cabellera más hermosa que he visto en tiempo en un muchacho, en realidad el muchacho no era ni feo, lástima que era tan rejoven, si hubiera sido unos meses mayor hasta me tomo el trabajo de pedirle su correo electrónico pero como solo tenía 20 años, era demasiado esfuerzo intentar entender inglés con acento japonés. La mamá, hablaba español perfecto, pues trabajaba de traductora de japonés al español! Total que esa noche, nos fuimos este singular grupo, a cenar en un sitio que ya no recuerdo como se llama pero era como un Mc Donalds de comida Mexicana, ahí comí algo con Mole, estaba rico, aunque definitivamente el Mole no me gusta, tiene un sabor muy particular, entre dulce, picante y salado que no terminó de gustarme. Aunque en general la comida mexicana me gustó muchísimo, especialmente los tamales dorados, las gorditas y las tortas de jamón. Y por supuesto los jugos que son deliciosos. Eso sí, hay que estar siempre pendiente de pedir porciones pequeñas porque todo es desproporcionadamente inmenso, no entiendo como los mexicanos no están gorditos redonditos rodando…yo no llegue rodando porque de la porción pequeña por suerte no me cabía mas que la mitad, entonces pues no tragué tanto tampoco.

Al día siguiente fui a Teotihuacán, de allí solo puedo decir, que fue una experiencia religiosa que me dejo boquiabierta. También conocí, la hospitalidad mexicana, eso me gustó mucho, lo que pude observar, es que allá salen todos en grupos, grandes generalmente familiares más o menos igual que aca, solo que allá, la gente se solidariza con el que va solo, como era mi caso, me di cuenta cabal de eso en el carrito que lo lleva a uno a hacer el recorrido en las pirámides, pues se sentó enfrente de mi una familia y oigo que una niñita le pregunta a la mamá: y con quien viene la señorita? (esa era yo) y la mamá le dice, ah como que viene sola, ahí inmediatamente todos se voltearon a verme y comenzaron a conversar conmigo y casi casi me hacen ir con ellos en el tour por las pirámides pero es que no les gusta ver a la gente sola, cuando iba a comer pues ahí también, la pregunta era, cuantas personas señorita? (ellos le dicen señorita a tooodas las mujeres no sea que se puedan ofender si no están casadas y les dicen señora) y cuando les respondía que era yo sola, ponían una cara como de ahhh!! Pobre, vamos a buscarle una mesita cerca de un grupo grande…realmente me gustó mucho la hospitalidad de los mexicanos y la amabilidad, son personas sencillas, hospitalarias y amables, tuve en general una impresión muy buena de los mexicanos.

Después en Mazatlán, mis nuevas mejores amigas, Verónica (Chilena, valiente y luchadora) y Aracely (Mexicana, encantadora y cordial) fueron simplemente maravillosas conmigo, sobre todo en la parte en la que me cayó la maldición de Moctezuma, justo el día de mi ponencia, empezó el malestar, sinceramente, no se cómo logré dar mi ponencia, los retortijones eran terribles, y el malestar yo estaba convencida, por ahí en la tarde que me había pillado un cólerita en el DF o algo así pues había visto que tenían campaña para evitar el cólera, pero, pues por suerte, no no fue eso, solo fue la maldición de Moctezuma, que ataca a todos los extranjeros y me ataco en Mazatlán y no en el DF, que allá fui mucho más cuidadosa al comer, pues me fijaba y le hacia la prueba de los diez pasos al sitio de comida: si la persona que salía después de comer daba diez pasos y seguía vivo y no se tambaleaba, entraba y comía pero en Mazatlán me confié pues Verónica nos recomendó un restaurantcito, y zas, las bacterias acechando en las sombras me cayeron encima eso si que fue como la mosca en la sopa, pero bueno, ya aprendí en todos lados hay que hacer la prueba de los diez pasos y listo.

Encontré de México fascinante la forma en que todos ellos se sienten tan orgullosos de su país, de su historia, y de su legado indígena, ciertamente, al igual que todos los países de nuestra Latinoamérica no están exentos de los problemas concernientes al tercer mundo, a la pobreza y a los pasados gobiernos populistas, pero, sin duda alguna México es un país muy rico en la calidad de las personas que lo habitan lo que lo hace potencialmente un buen candidato a conseguir superar las barreras de la pobreza e inequidad. Lo que pude percibir en el común de la gente, era que todos estaban al decir de ellos mismos, hechándole ganas. Y bueno, ya será mejor que la corte por acá pues si no ya va a parecer la reedición del nuevo testamento, sin duda alguna, como siempre, se me quedarán por contar anécdotas y claro también como siempre tengo que hacer el propósito de contar las cosas en el momento pues un año más tarde es mucho lo que se queda en los rincones de la memoria pues después de este viaje, fui, a Mérida de Venezuela claro, y a la tierra del sol amada, es decir Maracaibo que fue una delicia de viaje. Y bueno, esto es todo ahora amigos!

El calendario Azteca en el Museo Nacional de Antropología