jueves, mayo 22, 2014

Los tres apoyos


En tiempos difíciles es cuando el carácter, la personalidad, las creencias y afines se ponen a prueba. Mentiría cual condenada si dijese que no estamos atravesando tiempos difíciles en Venezuela, especialmente estos últimos cuatro meses de este año 2014. Sin embargo, no es de las dificultades de las que quiero hablar, y si hablase de eso seguro que conseguiría más audiencia pues he notado que las cosas que percibimos como malas y complicadas tienen como un magneto que atrae a la gente, será porque estamos todos afligidos y tenemos energías discordantes que atraemos eso, o no sé. Tal vez, solo somos curiosos y queremos ver y comparar como está otro. En fin que en tiempos convulsionados es difícil ver lo bueno que nos llevará a salir adelante o a progresar o a resolver nuestras inquietudes o problemas.

Conversando con mis amigos y compañeros y colegas, y todo aquel que se deje atrapar por mí para conversar, generalmente nos movemos por lugares comunes tales como necesito papel higiénico, café, un carro nuevo, una batería nueva para el carro, etc. Quiero aclarar que estos son lugares comunes desde hace poco más o poco menos un año en nuestra Venezuela, pero,  tampoco es de esto que quiero hablar.

Ayer conversábamos un nutrido grupo de jóvenes contemporáneos, ok, adultos jóvenes contemporáneos y no, no entrare en mayores detalles de juventud, al menos no por el momento. El tema es que, hablábamos de alcanzar metas, cumplir objetivos todos ellos relacionados con bienestar personal y progreso familiar, y uno de nuestros compañeros dijo algo que todos repetimos sin cesar: hay que tener fe.

En ese momento, noté un detalle bien significativo, que decidí en ese momento llamar los tres apoyos.
La fe sola no nos sirve de nada, bien dice la Biblia, que Dios dijo: “Ayúdate que yo te ayudaré” vale, la fe sola no sirve, pero sin fe tampoco sirve. Si no estamos convencidos que lo que anhelamos para mejorar nuestras vidas es posible, esto no llegará a nuestras vidas. La fe es la creencia que nos permite soñar y obrar en consecuencia.



El segundo apoyo, es la determinación. Una vez que hemos comprendido que tal o cual acción mejorará nuestras vidas considerablemente o al menos medianamente pero contribuirá a que alcancemos algún nivel o grado de perfeccionamiento espiritual, emocional, mental, físico y/o material, es decir, nos dará un grado de felicidad que para el momento es lo que necesitamos emprenderemos las acciones. 



Entonces, si queremos irnos a hacer un postgrado en Noruega, buscamos todos los cursos de Noruego, y desempolvamos los últimos títulos académicos conseguidos, miramos todos los días las Universidades en Noruega, y suspiramos, tenemos fe y estamos determinados a irnos a estudiar un postgrado en Noruega. Pero, ya va, ¿tanto papeleo? ¿Apostilla de la haya… que? Ay no, pero yo me quiero ir,  yo estoy determinada y tengo fe que si creo que me voy a ir me iré. Ajá, si, claro que no. Así como suena: no. No mi alma, no te vas a ir, si no tienes el tercer elemento que yo llamo el tercer apoyo: la voluntad. 

La voluntad de levantarte a hacer cola en el ministerio correspondiente para la Apostilla de la Haya, la voluntad de no solo inscribirte en el curso de Noruego sino ir a clase todos los días y hacer la tarea, y pedir tu visa y hacer la propuesta para entrar al postgrado. La voluntad es la acción, alimentada por la determinación. 



En fin que ninguno de ellos por separado te sirve pues puedes tener mucha voluntad, pero si no crees en ti mismo/a y en tus capacidades y andas con la historia trillada de “a mi nada me sale bien” efectivamente estarás programándote a ti mismo/a, a que nada te salga bien pues no tienes Fe. Y sin determinación no tienes rumbo fijo a seguir.

Estos tres elementos deben ir de la mano: fe, determinación y voluntad si tus objetivos deseas materializar

miércoles, mayo 02, 2012

Escribir el miedo....


Escribir el miedo me dijo Daniuska González, dejar nuestras palabras plasmadas para que otros se vean reflejados en ellas...



He de confesar que nunca antes había conocido lo que es la sensación de miedo. Pues más allá de las películas de terror y uno que otro susto, había vivido una vida afortunada en la cual no había sentido miedo. Hoy, a un mes de mi encuentro cercano con la violencia armada, volví a sentir ese miedo y es que hoy salió mi carro del taller, y fui a buscarlo, un mes en el que estuve protegida por mi familia y moviéndome en autobús que hasta cierto punto, me sentía acompañada por todos los demás pasajeros, en principio estaba y estoy muy contenta, pues a pesar que tuve que romper mi cochinito (alcancía) para poder pagar las reparaciones, pude pagarlas y ya mi carro está de regreso y empiezo a volver a la normalidad...aja, si, a la normalidad, pero, esta mañana cuando iba en el taxi hacia el taller, a medida que me iba acercando al sitio la opresión en la garganta, y las ganas de llorar no eran normales, igual que las crecientes nauseas y ganas de vomitar...era, el miedo asechándome, con su helada presencia revolviendo recuerdos que ya tenían que haber estado calmados, y difusos, después de todo, dicen los entendidos que solo bastan 21 días para crear un hábito, entonces 30 días pueden apaciguar un recuerdo tanto bueno como malo ¿no? pues no. La verdad, no. Tan solo basta un estímulo para que la mente se dispare y nuevamente reviva cada momento vivido, insisto, tanto bueno como malo. Total que iba camino al taller y pues, entendí que todo ese cúmulo de sensaciones opresivas, desagradables, angustiosas, era simplemente que el monstruo del miedo había regresado y me estaba atormentando. ¿Qué hacer? se me ocurrieron mil y una cosa, entre esas llamar a mi mamá y pedirle que me acompañara, segundo, decirle al taxista que se devolviera, que no iba a ir, etc, etc, etc, también pensaba, ¿a quien llamo? Total que me dije, tengo que enfrentar esto  yo sola, pues no puedo seguir así, viviendo con miedo. Y comencé a aplicar lo poco que sé sobre meditación: a respirar. 

A sentir mi respiración, como entraba por mi nariz, y como salía por mi boca, y cuando al menos se me fueron las ganas de llorar, intente empezar a sentir la emoción, la pesadez en el pecho y garganta, las ganas de vomitar, mientras que al mismo tiempo respiraba y me fijaba en mi respiración, así estuve al menos 10 minutos, y cuando estuve mas serena, si, ya era momento de hablar con una persona querida y le mande un mensaje a Robert, quien converesando conmigo me ayudó a que el miedo se fuese disipando, no se fue del todo, pero si pude estar en calma y mirarle de frente.

El miedo es una sensación terrible que por múltiples causas nos atormenta y tortura. En la mayoría de los casos la gente dice: pero enfrenta el miedooooo!!! muy bien, pero no te dicen como enfrentarlo.

Yo solo se recomendar lo que funcionó para mi: respirar y tratar de identificar las emociones que pasaban por mi en un torbellino, y una vez serena hablar con un ser querido. También en mi casa cuando regresé hablé un rato con mi mama, ella siempre me reconforta. Eso funciona para mí. No sé si pueda funcionar para los demás pero bien valdría la pena intentarlo no? Las nauseas se me quitaron en mi casa con un alka seltzer :) 

sábado, abril 07, 2012

y...¿qué hacemos con el miedo?

¿Qué es el miedo? Definiciones para el miedo hay muchas, el diccionario de la real academia de la lengua española lo define de esta forma: Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. Muy bien, ya está definido. Pero, como se siente vivir con miedo? Ese miedo que embarga a millones de venezolanos, y me disculparán cuando me lean que no escriba: venezolanos y venezolanas, me niego a hacerlos, soy de la vieja escuela y la vieja usanza, se usa de forma genérica y listo. Bien, retomo mi idea, millones de venezolanos vivimos con miedo. Y ahora yo también soy parte de la estadística. 

El miedo para mi, es una sensación de opresión en el pecho, como si me sujetaran la garganta, mientras el estómago se me encoge,  y esa opresión en el pecho no me deja respirar bien, no me deja hacer respiraciones profundas y en el momento que no respiro bien pues definitivamente la sensación de desasosiego aumenta, mi estado de ánimo empeora y me vuelvo sensible a todo, y como he re-aprendido a no reprimir mis emociones me he vuelto lloroncita, mas de lo que ya soy. 

Tengo razones reales para sentir miedo, hace muy pocos días, casi fui una cifra más en la larga lista de victimas de atracos a mano armada. Mi miedo no esta en mi cabeza, hubo una situación que lo generó.

Sin embargo, gracias a Dios y a la naturaleza humana, que mientras hay vida esta continúa su curso, hay que seguir hacia adelante y no se puede quedar uno aferrado a esa emoción, pues afortunadamente ni las emociones negativas ni las positivas duran para siempre. Pero, la gran pregunta es, ¿Cómo hago para salir a la calle y no sentir miedo? ¿Cómo hago para no quedarme encerrada en mi casa por el miedo? y, ¿Qué hacemos con el miedo?

La verdad no tengo muchas respuestas aún, las he encontrado en la meditación, en la ayuda terapéutica que resulta para mi escribir sobre lo que me ha sucedido, y compartir con otras personas que han sido víctimas de violencia armada en nuestras calles de Caracas, y por supuesto en el amoroso confort de mi familia y amigos. 

Por el momento estoy, respirando profundo, y fijando mi atención en la respiración, como entra y como sale, otras cosas me ayudan también: el té de tilo, es un poderoso aliado. 

Igualmente volver a salir a la calle, me ayudó y ver mi carro desbaratado fue enfrentar la realidad de lo que había sucedido. Supongo que la sensación se irá pero, el recuerdo no se borrará, y la verdad no quiero borrar el recuerdo pues quiero que esto me de fuerza para trabajar por mi país por que podamos regresar a lo que fuimos, a la Venezuela que décadas atrás fue segura y fue vivible, el paraíso que hacía que la gente se viniera a vivir acá, el paraíso que enamoraba a los europeos que una vez que venían no se querían ir jamás y formaban su hogar aquí...Todavía no sé exactamente que es lo que voy a hacer, pero, si se, que no me quedaré de brazos cruzada viendo como seguimos siendo victimas de inescrupulosos.

Estoy lidiando con el miedo, y es una batalla que estoy mas que determinada a ganar y la ganaré. Pues no me resigno a agachar la cabeza y decir, hay que aprender a vivir así, tampoco me resigno a la respuesta de esta es la Venezuela que tenemos y tenemos que hechar para adelante, si, es cierto, tenemos que hechar para adelante, tenemos que trabajar, formarnos y luchar para reconstruir nuestro país, devolvernos a nosotros mismos la seguridad y la tranquilidad, repito, todavía no sé como voy a hacerlo, pero, cuando lo sepa lo haré!

jueves, abril 05, 2012

La institucionalización de la violencia

No está fácil comenzar a narrar una hecho que le ha sucedido a una, cuando es muy reciente y además involucra muchas emociones y sentimientos. Y para que se comprenda, hay que ir desde el principio mismo de los acontecimientos.

Yo nací en una Venezuela que era un sueño para el desarrollo, la gente venia y se hacia rica con el esfuerzo y el trabajo honrado, conocí historias de inmigrantes que  vendiendo tomates en una esquina construyeron una cadena de supermercados, y así muchas más. Venezuela era, como decía Isabel Allende en su libro Paula, un paraíso que si lanzabas una semilla de mango al azar al suelo nacía sin mayores cuidados por lo fértil de su tierra. Mis abuelos inmigrantes, veteranos de la Segunda Guerra Mundial,  hicieron su segunda patria aquí a tal punto que castellanizaron sus nombres y se hicieron venezolanos, con orgullo, con amor, trabajaron, construyeron y dejaron de legado una familia de profesionales que amamos nuestro país.

Mi abuela me contaba cuando iba yo creciendo y a la par aumentando la inseguridad, que cuando ellos llegaron en 1948, no había rejas en las ventanas ni en las puertas de las casas, y que a la puerta de la entrada de la casa de ellos hubo que ponerle un pestillo para que los perritos de la calle no se metieran, era una Venezuela segura...años mas adelante por los 70's alla en Valera donde nosotros vivíamos, se podía dejar el carro en la calle y todavía sin ponerle los seguros a las puertas, pero ya había casas que estaban enrejandose, los venezolanos estábamos empezando a encerrarnos....en los 80's habia que cerrar el carro, en los 90's ya no se podía dejar el carro en cualquier calle pues se lo robaban. Sin embargo, seguíamos sin sentir miedo del prójimo.

¿Donde se quedó esa Venezuela? 

En el 2012, las voces oficiales del gobierno, dicen que vivimos una guerra mediática y que la sensación de inseguridad que tenemos es una sensación mediática. Me gustaría que alguno de ellos me explique, si fue mediático lo que viví el lunes 02 de abril del 2012. 

Los detalles que daré de calles y avenidas y urbanizaciones, son de Caracas, pues es ahí donde actualmente vivo. 

Cuando venia del Cafetal de llevar a su casa a  una amiga, me interceptó un carro pequeño, blanco, con cosas de taxista, me chocaron el faro izquierdo de mi carrito, y cuando les iba a dar paso, pues pensé que estaban borrachos, se pusieron a mi nivel y de la ventana del pasajero de adelante y del de atrás, me encañonaron con unas pistolas. Me asuste terriblemente, y en ese momento, de locura, lo único que se me ocurrió, fue, esquivar el carro ese, y acelerar, los pase, y cuando llegue al semáforo de la Rio de Janeiro en las Mercedes donde esta el locatel, comence a tocar corneta desaforadamente pidiendo tanto paso como alertando a los demas conductores con que me estaba pasando algo. Mi intención era llegar al módulo de la policía de Baruta y obviamente esquivar a los asaltantes. Ahí esta pelada la calle, y seguí, y con el raspado del pavimento se me revento el caucho de adelante y del golpe la parte de metal que soporta el motor, se cayo y se bajo el motor, gracias a eso, los atracadores perdieron interés en mi y siguieron. Cuando pude hablar del susto que tenia, llame a mi amiga y mi amigo que estaba con nosotras y se vinieron a acompañarme y auxiliarme, y llamamos una grúa y me trajeron a casa. Yo estoy bien, solo estoy muy asustada, y cayendo en cuenta de la gravedad de lo que pudo haberme pasado y gracias a Dios no paso. 

El martes llamé al taller y bueno, ya se reparara el carro, lo cierto es, que no podemos salir de noche, y ojo, no era tarde, eran apenas las 10 de la noche. Naturalmente  llegue muy tarde a  mi casa por todo el tema de esperar la grúa, y lo lento que teníamos que venir pues el motor lo tuvieron que sujetar con cadenas para que no se cayera del carro. 

Durante mi loca carrera, pensaba ojala nos intercepte una patrulla de la policía por ir a alta velocidad, pero, oh sorpresa, no apareció ninguna, y mientras estuve accidentada esperando que vinieran a buscarme, llego una y se estacionó a una cuadra o dos de donde yo estaba y no se me acercó...ahora lo agradezco pues ante acontecimientos de las últimas dos semanas no sé que me hubiera dado mas miedo, si estar sola en la noche en una calle con un carro dañado o que se me acercaran unas personas que nada me garantizaba que fuesen policías reales.


Y si, insisto, estoy agradecida por poder contar la historia, porque a mi en mi integridad física no me paso nada, pero, el miedo se me instaló en el sistema, ahora trabajo para desinstalarlo, lo cual no es fácil. Mientras tanto he contado con el apoyo incondicional y amoroso de de mi familia y de mis amigos, y a raíz de esto, hemos ido compartiendo historias, cada cual mas aterradora que la que cuento yo, de secuestros en el carro, de secuestros en la misma casa, de asaltos con cuchillos, de asaltos a las casas...y trato de suspirar profundo e insistir: gracias a Dios, estoy y estamos todos nosotros contando la historia, y no somos un número más de las estadísticas, y de  la sensación mediática de la violencia institucional generada desde el mismo gobierno que vivimos.

sábado, septiembre 18, 2010

Aventura en Cata



En este agosto pasado, me dí cuenta que necesitaba con carácter de urgencia unas vacaciones, y si bien el trabajo me las estaba brindando, el dinero con el que cuento me las negaba.

Qué hacer? no tenía muchas opciones, pues, por un lado la dificultad de mover nuestro dinero, y por el otro, el escaso dinero que llego a cuenta gotas, no me permitía siquiera pensar en unas vacaciones como las de Argentina en el 2008.

Sin embargo, decidí que no me iba a quedar instalada en mi casa viendo los días deslizarse uno tras otro, y sumergida en la misma rutina, bueno, la misma no exactamente pero en la rutina cotidiana de estar en la casa. Así, un lindo día, se me ocurrió una idea, simplemente genial: iría a visitar a mi amigo Jhonny, quien vive cerca de Cata. Cata, es una bahía que yo nunca había tenido la oportunidad de conocer, y siempre me la habían mencionado, el mismo Jhonny varias veces antes me había invitado a ir a pasar unos días allá. Así pues, me envalentoné y le pregunté si sus generosas ofertas de que fuera a pasar unos días con el en su casa, seguían siendo válidas, y el generosamente me dijo: pero claaaaaaaaaaaaro que sí!! vente nomás.

Yo, decentemente le hice una advertencia: oye, pero la verdad no tengo mucho dinero...me respondió: yo tampoco, pero, desde cuando ha sido eso un impedimento para nosotros divertirnos? acaso no fuimos estudiantes en Mérida y aprendimos a vivir con muy pocos recursos? que te pasaaaaaaaaaaaaa? y pues ciertamente viendo yo toda la razón que llevaba, empaqué mi morral, bueno, esta vez no fue un morral, fue una cartera de playa, después de todo solo iba a ir desde el jueves al domingo, anuncié a mi familia que me iba, y en efecto me fui.
El camino empezó por la salida desde el terminal de la Bandera, para Maracay, donde era mi destino, hay varias opciones de viaje, una es ir a un terminal donde se compra el boleto con anticipación pero es un engorro fenomenal estacionarse y comprar el boleto, y además de todo eso, el trayecto que es de una hora y media, dura el doble por qué se yo que, me supongo que en parte por el tamaño de los autobuses no lo se realmente, fue lo que me hizo decidir ir por la Bandera, este es el terminal de mayor tamaño y con rutas por todo el occidente del país, de los cuales los boletos en su mayoría cuando son muy largos los viajes hay que comprar también con anticipación pero, para estas rutas, la que yo haría, que se llaman extra urbanas, se llega y se sube uno en un autobús, y va esperando a que se llene y ahi sale, genial pense yo!!

Al terminal, me fui en un taxi, el senor chofer, me dijo que si iba a Maracay, tomara un autobús ejecutivo, esto es que tienen aire acondicionado y las ventanas van cerradas, y no se detiene a montar otros pasajeros en el camino, y me dijo: es más, el pasaje le va a costar la mitad de esta carrera, pero le vale la pena.Fabuloso dije para mis adentros, ya estoy ahorrando!! Soy una genia. Solo que la genia no contaba con que al regreso en la misma línea de autobuses, faltando media hora para llegar su destino el autobús se iba a danar y que para no quedarse en la autopista se iba a tener que venir de pié en otro autobús que venía lleno hasta el techo! pero, después de lo bailao, quien me quita lo gozao?

Llegué y no tan rápido como yo hubiera querido, conseguí el mencionado autobús y muy diligentemente pensando en dormir en el trayecto, escogí un asiento de ventana, que solo cuando arrancamos me di cuenta que tenia un bulto en la silla que me maltrataba mi ilustrisimo trasero y así permaneció hasta que llegué a Maracay pues como se llenó el pasaje no pude cambiarme de puesto. Una hora y media después, ya tenía hasta ganas ya de llorar por el dolor en mis posaderas, pero, la emoción de la aventura que ya comenzaba y la alegría de ver a Jhonny quien es un excelente amigo mio de nuestra era universitaria, pronto me hizo olvidar todas estas menudencias.

Una vez instalada en su hermoso apartamento, me dijo que también venían Luis y Pablo desde Maracaibo y que cuando ellos llegaran almorzaríamos.

Pablo, quien manejaba, nunca antes había ido a Maracay y no conocía la ciudad, por lo que nos llamaron para que fueramos a buscarlos en la entrada no mas de la ciudad, despues del Peaje...nosotros nos fuimos rapidisimo y llegamos y por supuesto no habian llegado, estabamos, Jhonny y yo, parados en el medio de todo y nada a la vez, por donde pasaban toooooodos los carros que entran a la ciudad y sin ningun sitio donde sentarse a esperar. Sin embargo, yo hice una revisión ocular rauda y veloz y conseguí una acera bastante buena y a la sombra para sentarnos... ahí esperamos mas o menos una media hora, y llegaron los muchachos, Jhonny y yo nos zambullimos en el carro, y nos fuimos al apartamento a almorzar...a todas estas para esta hora, ya eran las cuatro de la tarde, yo no tenia tanta hambre porque mientras esperábamos ahí en la orilla de la calle, nos comimos unas papas fritas que por supuesto conseguí yo de una señora vendedora ambulante de chucherías!

Nos fuimos a almorzar, un pollito en salsa blanca que hizo Jhonny demasiado rico, y de ahí, nos fuimos rápidamente al super mercado para comprar las vituallas del día siguiente, teníamos que hacer sandwiches, y comprar refrescos y demás bebidas para no comprar nada en la playa.

Compramos comida como si pensáramos mudarnos para la playa, no tengo claro en que pensábamos pues le dejamos a Jhonny en su nevera vegetales y frutas como para un ano, es que Luis es vegetariano...bien, una vez comprada la comida, preparamos todo, y yo particularmente me fui a dormir, los chicos de juerga.

En la manana, desayunamos un exquisito yogurt con melon, y salimos rumbo a Cata, un detallazo con el que yo no contaba es que el camino es por el parque nacional Henry Pitier que sube por la montana y la va bordeando hasta llegar a la costa, es un viaje simplemente increíble, la vegetación es tupida y tropical de selva, húmeda y exuberante, con olor a madera, a hojas, a agua, a animalitos...y curvas y más curvas y maaaaaaas curvas, así que lo mejor es ir con el estomago vacío para conservarlo en su lugar!

Después de muchas curvas, llegamos a un lindo pueblo, Ocumare de la Costa, antiguo, soleado, extenso y colorido como todos los pueblos de la costa nuestra, y de ahí, seguimos la ruta de curvas, obvio, pues bordeamos la montana, y en una de las ochorrocientas mil curvas, se despejó la vista y ahí estaba: la bahía de Cata.







Una inconmensurable belleza enmarcada del olor salino del mar, y el brillo dorado del sol mananero nos recibió sonriente y tímida se mostraba la vista, y nosotros nos detuvimos un rato a intentar capturar el momento con nuestras cámaras, la tecnología invadió el espacio y pronto nuestros familiares y amigos compartían la vista con nosotros.

En la playa, alquilamos un toldo con sombrilla a pesar que nosotros llevábamos, pero para estar mas cómodos dijimos y mejor protegidos de los elementos!




En esta apacible y delicada playa, las olas me dieron vueltas y trague agua y me restregué las rodillas con la arena pero, fue una excelente exfoliación y se me limpiaron además todas mis fosas nasales, bueno, todas dos, no tengo más de ahí, al menos eso tengo entendido... También hice allá un nuevo y entrañable mejor amigo, el senor cangrejito, pero, fue una amistad fugaz, senor cangrejo, decidió que su corta y valiosa vida peligraba cerca de tanta gente y se escondió en el primer agujerito que vio en la tierra.

Al final de la manana, tipo 11:00 am, después de varias zambullidas, decidí volver al agua para aprovechar bien el día, y estando en el agua miré al cielo, y vi unas nubes negras noche...más tardé pensando en la posible lluvia que la lluvia en empezar a caer torrencialmente sobre nosotros....salimos corriendo a refugiarnos, no le veo aun el sentido pues igual estábamos mojados, en la sombrilla que habíamos alquilado, pero por sobre todas las cosas estabamos era mas interesados en resguardar nuestros artefactos tecnológicos, yo tenía, he de confesarlo, dos preocupaciones serias: mi reloj, y los sandwiches, que hube de compartir con el senor perrito flaco, que no era tan flaco pero ponia una carita que no podía dejar de darle comida, hasta que Jhonny me miro feo, pero le dije, heyyyy es mi sandwich el que estoy compartiendo con él...claro, entiendo a Jhonny, a él le preocupaba que yo le diera todos los sandwiches al perro y me comiera yo el último y a ellos les dijera: oh, los de ustedes se los comió el perro jejejeje el senor perrito flaco, se zampo dos sandwiches y se fue a buscar otra cosa mas apetecible, y a resguardarse de la lluvia en una casa real, de bloques y techo formal, no como el refugio nuestro.

También he de confesar ahora, que hubo un momento en el que me dio miedo, se nubló todo, y no se veía nada, y soplaba el viento con fuerza...en mi dramatismo, empece a mirar como trepar la montana rapidamente en caso de tsunami, gracias a Dios, esa posibilidad solo vivió en mi fértil imaginación.

En lo que escampó, decidimos marcar la milla, no fuera ser que volviera a llover mientras estábamos en carretera, pensando en que podríamos en el mejor de los casos regresar al día siguiente, pero, no fue así, pues al día siguiente, amaneció lloviendo torrencialmente y se oscureció y seguía lloviendo....

Lo cierto del caso es que, fue una aventura simplemente deliciosa, reencontrarme con mis amigos tan queridos de tanto tiempo, e ir en el carro cantando y riéndonos de todo y de nosotros mismos, fue una aventura simplemente fenomenal que gracias a la generosa y cálida hospitalidad de Jhonny pudimos tener. Espero que se repita!!

Claro, muchas cosas habrán que se me escapan de la memoria, como las shawarmas que cenamos el sábado y los invitados que no querían irse, una divertidísima pareja amigos de Jhonny, que se sentían tan a gusto que a pesar que sabían que al día siguiente, Luis, Pablo y yo, ibamos a agarrar camino,con destinos diferentes, no se marcharon hasta que literalmente los empujamos a la puerta de salida...



El senor Cangrejito

sábado, marzo 06, 2010

Aqui estoy!

Y sigo aquí, esperando que, que tu dulce boca ruede por mi piel...heyyy esa no soy yo, esa es Paulina Rubio en su canción. Bueno aquí estoy, con una bitacora con un año de retraso que ya va para dos. Pero en realidad, el año pasado no fui a ninguna parte, no sali de mi terruño, me quede en mi casa en todas mis vacaciones. Razones? pues no muchas en realidad, en principio no tenia ningun deseo de ir a ninguna parte, asi que preferi quedarme en mi casa, teoricamente iba a descansar pero eso es lo menos que se hace tanto en la casa como en las vacaciones, pero esa era mi idea principal.
Total que, no descanse todo lo que hubiera querido, ni viaje como me hubiera gustado, sin embargo no siento que haya perdido mi tiempo...fue enriquecedor, el viaje fue hacia el interior, de mi claro, no del interior del país.
Comencé el año pasado un viaje a mi mundo interior, y he descubierto maravillas dentro de mi misma, y gracias a esos descubrimientos he comenzando de nuevo con mis prácticas diarias de meditación cosa que me tiene altamente satisfecha. En fin, esta entrada no es más que para señalar que este blog sigue activo.

domingo, octubre 26, 2008

Mi buenos Aires querido....O sea Argentina 2008

Y esta es mi historia pongan atención de cómo mi vida se transformó, cambió de arriba abajo lo que nunca pensé y ahora soy el príncipe de todo Belair..Eh?? No, bueno príncipe no y de Belair menos pues no tengo visa para entrar a USA...Ese es el príncipe del rap…espero que no tenga copyright ese parrafito, en todo caso, hago la cita como debe ser, ese párrafo inicial es parte de la canción de la serie ochentona del Príncipe del Rap. Bueno, 500 vueltas más tarde comienzo la historia de mis vacaciones en Buenos Aires. Una idea que surgió quien sabe realmente de donde, si sería de tanto recordar Argentina con mi mamá, o de tanto oir a Lucrecia hablar de las bondades del país o por el compinche con mis amigos argentinos…el caso es que arramplé para allá en estas vacaciones. Estuve una semana, pasmada de frío y comiendo milanesas pero...Esto lo contaré un poco más adelante.

Por supuesto que mi forma favorita de viajar es con las tres B: bueno, bonito y barato, razón esta que me hizo comprar el pasaje por Varig la aerolínea brasilera. Excelente precio, solo que incluía la obligatoriedad de la vacuna de la fiebre amarilla, cosa que más adelante también lo hizo oficial el gobierno venezolano. Total que cumpliendo con las regulaciones, fui a ponerme mi vacuna de la fiebre amarilla, llegué a la sanidad de la Urbina, la cual valga la acotación tiene todas las vacunas y un buen servicio, solo que las instalaciones están bastante deterioradas lamentablemente y es un tanto deprimente esperar allí, de hecho creo que decir bastante deterioradas es ser muy generosa con la Sanidad de la Urbina…pero buéh, sigamos con la historia, después de un par de horas de espera, cuando entro, la enfermera me dice, va a viajar? Si, voy a Argentina pasando por Brasil, así que necesito la vacuna de la fiebre amarilla, le respondo yo, y ella me dice necesita otras vacunas mas, toxoide, hepatitis, rubéola, y otra más que ahora no me acuerdo…así que se las pongo ya, afortunadamente la de la rubéola y el sarampión ya la tenia, así que solo fueron todas las demás, al día siguiente mi pobre bracito me dolía hasta para peinarme…la cosa con la vacuna de la fiebre amarilla es que para que me dieran el certificado de la vacunación, ese cartoncito amarillo que es el documento legal por la OMS hay que llevar el pasaporte pero, como yo no pregunte cuando llamé por teléfono, no me quedo de otra que volver otro día. Claro que como es el megaviaje ir hasta allá postergue hasta cuando no pude mas la ida a la sanidad por mi certificado y resulta que cuando fui, no solo se me desarrollo sabroso un dolorón de estomago sino que tuve que hacer una hora y media de cola para entrar a que me dieran el dichoso papel. Por supuesto hacer cola ilustra y allá estaba lleno de gente muy particular que se estaba sacando el certificado de salud, y por supuesto el embajador de USA que no hizo nada de cola para entrar por el certificado y la gente protestando…decía un señor en la cola, si este es un país socialista que haga la cola como todos los demás, pero digo yo, algún privilegio habrá que tener al ser embajador no?? Ahora lamento mi falta de pilas y no haberlo parado y dicho: Oiga Mister, yo soy una decente muchacha venezolana, trabajo mucho y no pienso emigrar para su país, déme una visa, y hago que toda esta gente lo quiera…pero bueno, demasiado tarde…entrare a USA por la frontera de Tijuana :D puf mentira, al cabo que ni quería ir para allá ni que fuera emocionante ir a ver el Imperio, pah!!! Que ellos se lo pierden, ya los vere mandándome mi visa, rogándome de rodillas que acepte la humilde green card que ellos me estan enviando, que no pueden vivir sin mi divina presencia, pero mientras tanto pues que venga Sof a visitarme es mejor así.

Bueno, llega el día del viaje, y me llevan al aeropuerto, el cual estaba súper lleno de gente, ese día decidió todo el mundo viajar parece por supuesto en Varig, no se había empezado a chequear maletas así que tuve que hacer una cola de casi una hora…menos mal que soy tan obstinada que necesito estar las tres horas antes en el aeropuerto…bueno chequee mi maleta, me despedí de mi familia, y entre, cuando pase por la cosa de seguridad, la alarma sonó y me acomode para que me pasaran el detector de metales pero los guardias ni pendientes ni me miraron, claro que eran las pulseras las que sonaban y nada así que tampoco había tanto lío por eso. Una vez en el avión, comenzó la odisea…mientras que en el mostrador de Varig hay empleados venezolanos que hablan castellano, los sobrecargos y azafatas pues hablan portuñol, cosa que efectivamente no se entiende, bueno al menos yo no los entiendo, total que dan las primeras instrucciones en portugués, las segundas en algo parecido al ingles, y finalmente en portuñol…bueno, no entendí nada ninguna de las veces, y el avión súper incomodo pues ni reclinan bien los asientos, la comida mas o menos buena, aceptable, y el vuelo hasta Sao Paulo interminable a pesar de que eran solo cinco horas. Por supuesto cabe destacar que mis profundos conocimientos del portugués no van mas allá del dushento cincuenta, y pare yi sufrir…o sea que no la tenia fácil en el avión, no no, para nada fácil.

Una vez en Sao Paulo, había que desembarcar del avión para dar una vuelta por donde nos volvieron a pasar por cosas de seguridad en las cuales naturalmente chillaron las pulseras y ahí si la mujer policia mas grande y mas ancha que yo, me paro: bzzzbbaaazzz me dice y yo: ah? No falo portugués.. entonces me dice en portuñol; párese ahí y me paso el scanner pero la cosa es tan sensible que hasta un broche del pantalón chillaba, pero bueno, una vez determinado que no soy una potencial amenaza para el estado brasileño me dejaron entrar al área de tránsito, ahí, tuve la genial y brillante idea que quería agua..Y fui a comprar…y allá otra vez: bzzzzbbaaaazzz y yo ah?? Bueno, dije agua me dieron un pote con agua, y otra vez bzzzzbbaaaazzzz y yo ah? Y le pase la tarjeta de crédito para pagar…y francamente no habia entendido ni jota…que estrés si si si, se parece mucho al español, si, tiene una cadencia melodiosa el brasilero si, todo si, péeeero si lo hablan muy rápido como en efecto hacían no entiendo absolutamente nada de nada…a todas estas, la mega vuelta que tuvimos que dar fue para montarnos en el mismo pinche avión, ique lo estaban limpiando por mi que se quede cochino total, ni que le hubieran sacado el olor a mono sin bañarse… Bueno, al avión otra vez, y otra vez todo en bzzzzbbbaaazzz pero ahí si entendí que dijeron insecticida y gobierno de Argentina, total que me tape la cara y la cabeza y nos rociaron con insecticida, así que llegue sin pulgas y sin piojos, como una vaca bien desinfectada, cosa que se repitió de regreso a Venezuela, y bueno ahí si no me quedó más remedio que dejar de renegar porque en la ida me cansé de renegar contra el gobierno argentino por la regulación de hecharnos insecticida, creo que eso ya de por si no fue un muy buen comienzo con mis relaciones diplomáticas con Argentina…sin embargo, la principal razón por la cual no quiero volver a viajar por esa aerolínea, o con escala en Brasil, vamos que respirarse un insecticida no es lo mas simpático del mundo, si, si, siempre digo que quiero tener una linda vaca con un tierno cencerro paseando por el patio de mi casa, pero que a mi me traten como vaca desinfectándome no no no, eso no.

En Buenos Aires me esperaban Soledad y Adalberto, y junto con ellos un equipo de periodistas que wow, me quedé maravillada en mi humilde opinión no hacía falta que hicieran un reportaje de tal magnitud por mi visita a Argentina, pero cuando afinaba mi garganta y aguzaba mis sentidos para parecer inteligente, me di cuenta que pues no era a mi que esperaban todos los periodistas sino a la selección argentina de futbol que venían de las olimpíadas y traían medallas de oro, si, era como más lógico que fuese así no?

Por supuesto llegue con hambre y rápidamente fui a buscar algo para comer, fuimos al Banchero un restaurante famoso en pizzas, pero por supuesto ni las probé yo tenia claro de que iba a alimentarme en todos estos días que estuviera allá en Argentina: milanesas.

Pedí una y me trajeron una sábana o sea, la cosa mas ancha y mas larga que he visto en mi vida, por lo menos medía 30 cm de largo por 15 de ancho, o sea, una sábana, sin exageración alguna, acompañada de papas fritas que eran por lo menos 10 papas picadas o sea era comida como para tres o cuatro personas…pronto entendí que las porciones allá son para compartir.

Buenos Aires me gustó, es una ciudad europea en medio de América Latina, creo que esto no es nada nuevo, es algo que todo el mundo dice y comenta así que en eso no estoy siendo para nada original, claro es importante que mencione que fui en invierno, por tanto todo me pareció monocromático: el cielo gris, las paredes grises, y la ropa de la gente gris o negra, eso si me complicó un poco porque me bajo el ánimo muchísimo, a pesar que mi “campera” o sea, chaqueta, era roja y mi bufanda con rosado y colores chillones jejejeje necesitaba trópico conmigo. La comida es muy buena, la atención es buena pero no se esmeran demasiado en atender a la gente, me refiero a la atención de servicios que prestan y lo que me sorprendió pero muy mucho es que allá la gente no se ríe, no sólo no se ríen a carcajadas como pasa en cualquier local en Venezuela o México, sino que no sonríen y no devuelven sonrisas, miran a la gente con el ceño adusto, y ensombrecido…supongo que es por toda la historia que tienen de represión y conflictos además de la época tan difícil que recientemente han vivido con el corralito…se nota que están luchando por salir adelante en todo.

Me llamó mucho la atención también, es que el viernes (estuve de domingo a domingo) fui a un concierto de Axel Fernández, (sigan el link es más fácil que explicar quien es :P ) y fue en el teatro Gran Rex, los asientos sí, efectivamente estaban numerados pero, yo me imagine que había que hacer una gran cola para entrar y luego que empezara el concierto, la gente se iba a parar y tal…pero pues…mmmm no, no se pararon, de repente gritaban algunas muchachas, y a veces aplaudían pero no no hubo mayor euforia ni nada de eso…nah, muy ordenado y cívico…la verdad me gustaría verlos en un concierto de Soda Stereo o algo más movido a ver si es diferente y menos civilizada la cosa …

Caminé una barbaridad, miré todo lo mirable, por supuesto me faltaron días para poder ver todo lo que me hubiera gustado ver, sin embargo sitios muy puntuales que llevaba en mente ver como el Zoo, el jardín japonés, el Barrio la Boca, la Plaza de Mayo y la Casa Rosada las vi…es fundamental hacer dos acotaciones, en el zoo, venden comida especial para alimentar los animales y que no les haga daño…bueno, esto no es buena idea, porque los patos son muy salidos del tiesto y abusadorcitos además y se pegan detrás de uno a exigir y demandar la comida, y por otro lado, los carpinchos también, un cochino carpincho gordo y bigotudo, carpincho eh, animal, o sea, como una rata grandota se me pego de tras y me miraba y apuntaba con su narizota mojada pidiendo, no que pidiendo, demandando comida, cosa que le tiré su alimento y después a zapatearle para que se vaya, pero el tipo, léase el carpincho, entendió con el zapateo que lo estaba llamando para jugar…así que muy amablemente le tuve que invitar al restaurante chino mas cercano a almorzar, bueno, couf couf, para que el sea el almuerzo y eso si que lo entendió muy bien, y se alejó de mi.

Luego en la Plaza de Mayo, que esta lleno de palomas del tamaño de las gallinas, también vendían maíz para alimentar a esas vacas gordas, y yo, pensé –ingenua de mi – que si me ponía algo de maíz en la mano, iban a venir y cual Blancanieves se iban a posar en mi mano, y yo les iba a decir: chip chip chip shhhhriiip?? Y ellas me iban a contestar chup chup chup shhhriiip… o sea, un cuadro sacado de cualquier película de Disney, o minime Santa Teresita del niño Jesús pues, pero nooooo que va, esas gallinas agresivas, gordas y hediondas, se me tiraron encima por todos lados por la cabeza, las manos, guaaacalaaaa no no no con esos bichos no hubo comunicación pues de paso no entendieron que mis alaridos eran de terror y debían alejarse de mi, al final logre alejarlas de mi cuando tire bien lejos el maíz. Así que una recomendación importante: no alimentar los animales en ninguna parte.

Y bueno, pues poco más, como siempre para variar un poco y no perder las buenas mañas, se me quedan mil cosas por contar y no he contado la crónica del viaje a México, y ya casi es el siguiente año y mi siguiente viaje a México, o sea!!!

Así que esto es todo amigos!!




El fulano carpincho



















El ataque de las gallinas, digo palomas

lunes, enero 07, 2008

México lindo y querido...


Angel de la Libertad en la Av. Reforma


Menos mal que yo pienso que más vale tarde que nunca, hace un año casi, que fui para México y no he escrito nada sobre eso…el colmo de un cronista, ya lo sé, lo digo siempre que me retraso en las crónicas y relatos pero me gusta hacer énfasis en mi queja…sueño con el día que vaya al día con mi bitácora, vaya capitán de navío he resultado.

Bueno, resulta que cuando llegué a México después de cazar artistas en Maiquetía, OH! Si, me encontré a Pedrito Fernández, el niñito que cantaba la canción : la de la mochila azuuuul, la de ojiiiitos dormiloooonesss claro que ya no es niñito es adulto hecho y derecho, cuando lo ví en el aeropuerto me decía caramba yo a ese chamo lo conozco de algún lado, vamos a hacer memoria me decía, estudio conmigo en la ULA, no, estudió conmigo en el colegio, no no, estudio conmigo en la Simón, no no no, estaba en el gimnasio con nosotros… cuando por fin atiné que era el cantante, por supuesto que en eso llame a Sof y ella no me quiso creer, tengo un buen record de no reconocer celebridades y si las reconozco las confundo así que no era de extrañar que ella no me creyera así que muerta de la vergüenza le pedí que se tomara una foto conmigo para demostrar que no me había equivocado. La aventura comenzaba desde Caracas.

En el avión tuve la suerte maravillosa de que cuando se estaba montando un gigantón casi me dejo tuerta con la correa de su maleta que monto en el sombrerero encima de mi asiento y luego el personaje no paro de hablar en las cinco horas que duró el viaje, incluso muy gentilmente le sugerí la posibilidad de que se callara la boca…ok cuando llegué a México, tenía en mente varias misiones, la primera de ellas era tomarme en Starbucks (en Venezuela no hay Starbucks) un caramel macciato que bien me había recomendado Sof que tomara, luego era ir a ver a los pandas de Chapultepec y finalmente robarme el calendario azteca del museo nacional de antropología, creo y aun lo sostengo que se vería genial en la pared de mi cubículo. E infaltable e impelable una torta de jamón!!

Aún cuando teóricamente sabía que el aeropuerto del DF era inmenso, había naturalmente, subestimado las distancias, tuve que pasar como por 10 cintas transportadoras y correr bueno, no correr pero si caminar a paso tenaz, como por 20 minutos hasta que llegué al sitio de inmigración para que me sellaran el pasaporte, y ahí, había una señora cola que no se le veía el principio, total que pase dos horas, dos, no media, ni una, dos horas completitas hasta que me sellaron mi pasaporte, por suerte era mi maleta la que esperaba por mi y no yo por ella. Así, con la maleta en la mano el hambre hereje y la incertidumbre de a donde iba a meterme salí a buscar un taxi, claro que para buscar el taxi necesitaba dinero así que muy disimuladamente, por el tema de la seguridad y tal, (hablando de la seguridad, recuerdo que Gledys muy preocupada por mi me dice, mira ten cuidado que en el DF si te atracan y no das el dinero o no tienes te pueden golpear o lastimar…lo que genero una honesta risa de sorna pues si eso sucede en Caracas simplemente te matan, pero bueno, no hablemos del tema de la seguridad en nuestra América Latina) miré a ver si veía un cajero para sacar dinero, y fui muy diligente a sacar algunos pesos, meto la tarjeta y me da error, ah caramba pienso, nada, este cajero no tiene dinero, cajero chimbo! Me voy a otro cajero, y ahí me dice clave inválida, ahí pienso, oh oh ahora si es verdad que tengo un problema porque si la vuelvo a meter se me va a bloquear y me voy a quedar sin dinero, y claro ya me vi regresando a pie hasta Venezuela, montada en un burro atravesando toda América Central y pidiendo cola en Panamá para llegar a mi casa, cuando miro la tarjeta y me di cuenta que no era la tarjeta en la que tengo el cupo de dólares….alivio total! Una vez que tuve dinero, me fui a la cabina de donde se compra la tarjeta para los taxis, y por supuesto, compre mi caramel macciato y ya ahí descubrí que no hay que pedir tamaño mediano en México, siempre pequeño, el mediano era inmenso, dure como 20 min. tomándomelo!!! Sin exageración alguna, y de paso corriendo detrás del taxista como medio kilómetro más hasta el taxi….evidentemente que en una ciudad tan inmensa, las distancias no podían ser cortas. Tuve mucha suerte pues no había tráfico ese día, ya que se acercaba el solsticio de verano y además era feriado así que estaba ligera la ciudad. En el taxi ya tuve una muestra de lo galantes que son los mexicanos, pues el señor, muy cordial, me pregunta: De donde es usted señorita? Le respondo, de Venezuela, y me dice, ah con razón es usted tan guapa…bueh, muy bueno para el ánimo después de siete horas agotadoras.

Lo mejor del primer día en México: el ángel de la libertad en la avenida reforma, cuando el taxi se enrumbo hacia donde estaba mi hostel, el sol hizo que la estatua envuelta en una lámina de oro de 14 quilates brillara con una luz sobrenatural. Lo peor de ese día, fue ver a los pandas flaaaacos sucios y pequeñitos, además del acceso de tos que me dio, por la altura supongo no lo sé.

Pero bueno, esa noche, cene torta de jamón, que llevaba, guacamole, cebolla y tomate, estaba deliciosa, claro no conté como era el hostel, honestamente, ahí valía decir, si lo sé no vengo, pero al final del día resultó ser como esas residencias estudiantiles solo que sin una casera que se entrometa en todos los asuntos de la gente, y conocí un montón de gente interesante. Pero claro que el famoso hostel estaba en un sitio que sinceramente en Caracas ni hablar de la peluca que me iba a meter ahí yo, pero si vuelvo a DF este año, cosa que espero hacer, vuelvo jejeje ya conozco el sitio ¿no? El hostel, queda a la entrada de la zona rosa, en la Colonia Cuauthemoc, creo y digo creo porque no estoy segura ya de las direcciones exactas, pero bueno, el tema es que la zona rosa, es muy bonita, muy comercial y muy rosa. Ya contare más de esto.

El segundo día me fui con el turibus a hacer el recorrido típico de los turistas pero siendo turista ¿Qué más podía yo hacer? Turistear y eso hice ese día, conocí el Zócalo, el Palacio de Gobierno, el museo Nacional de Antropología, valga la acotación que el calendario azteca está bastante bien vigilado, vi el Palacio de Bellas artes por fuera, dada la fecha feriada que tenia entre pecho y espalda los horarios de muchos sitios estaban cambiados así que no coincidí con un día en que estuviera abierto el Palacio de Bellas Artes pero al menos pude ver los murales de Diego Rivera. También pasé por el Café de Tacuba donde almorcé el día siguiente, e igualmente desayuné en la casa de los azulejos…Ese segundo día me resigné y decidí ser cortés con la gente que se estaba hospedando en el hostel, la noche anterior hicieron tanto ruido que me provocaba tirarles un zapato pero no hubiera sido una buena introducción o intento de convivencia no? Así pues el segundo día opte por la cordialidad, después de todo, se cazan mas moscas con miel que con vinagre eh? Y ojo, no estoy diciéndoles moscas a los que serían en los siguientes dos días mis nuevos mejores amigos. Total que conoci a varias personas muy singulares, un señor mexicano, judío sefardí, que estaba en proceso de divorcio de su señora esposa y esta lo botó de la casa solo con un maletín y su laptop, un brasileño, que parecía japonés y hablaba una mezcla extraña entre inglés, brasileño y español de vez en cuando, y una señora japonesa que fumaba sin parar y tenía los dientes tan amarillos que parecían no sé, algo raro, y su hijo, con la cabellera más hermosa que he visto en tiempo en un muchacho, en realidad el muchacho no era ni feo, lástima que era tan rejoven, si hubiera sido unos meses mayor hasta me tomo el trabajo de pedirle su correo electrónico pero como solo tenía 20 años, era demasiado esfuerzo intentar entender inglés con acento japonés. La mamá, hablaba español perfecto, pues trabajaba de traductora de japonés al español! Total que esa noche, nos fuimos este singular grupo, a cenar en un sitio que ya no recuerdo como se llama pero era como un Mc Donalds de comida Mexicana, ahí comí algo con Mole, estaba rico, aunque definitivamente el Mole no me gusta, tiene un sabor muy particular, entre dulce, picante y salado que no terminó de gustarme. Aunque en general la comida mexicana me gustó muchísimo, especialmente los tamales dorados, las gorditas y las tortas de jamón. Y por supuesto los jugos que son deliciosos. Eso sí, hay que estar siempre pendiente de pedir porciones pequeñas porque todo es desproporcionadamente inmenso, no entiendo como los mexicanos no están gorditos redonditos rodando…yo no llegue rodando porque de la porción pequeña por suerte no me cabía mas que la mitad, entonces pues no tragué tanto tampoco.

Al día siguiente fui a Teotihuacán, de allí solo puedo decir, que fue una experiencia religiosa que me dejo boquiabierta. También conocí, la hospitalidad mexicana, eso me gustó mucho, lo que pude observar, es que allá salen todos en grupos, grandes generalmente familiares más o menos igual que aca, solo que allá, la gente se solidariza con el que va solo, como era mi caso, me di cuenta cabal de eso en el carrito que lo lleva a uno a hacer el recorrido en las pirámides, pues se sentó enfrente de mi una familia y oigo que una niñita le pregunta a la mamá: y con quien viene la señorita? (esa era yo) y la mamá le dice, ah como que viene sola, ahí inmediatamente todos se voltearon a verme y comenzaron a conversar conmigo y casi casi me hacen ir con ellos en el tour por las pirámides pero es que no les gusta ver a la gente sola, cuando iba a comer pues ahí también, la pregunta era, cuantas personas señorita? (ellos le dicen señorita a tooodas las mujeres no sea que se puedan ofender si no están casadas y les dicen señora) y cuando les respondía que era yo sola, ponían una cara como de ahhh!! Pobre, vamos a buscarle una mesita cerca de un grupo grande…realmente me gustó mucho la hospitalidad de los mexicanos y la amabilidad, son personas sencillas, hospitalarias y amables, tuve en general una impresión muy buena de los mexicanos.

Después en Mazatlán, mis nuevas mejores amigas, Verónica (Chilena, valiente y luchadora) y Aracely (Mexicana, encantadora y cordial) fueron simplemente maravillosas conmigo, sobre todo en la parte en la que me cayó la maldición de Moctezuma, justo el día de mi ponencia, empezó el malestar, sinceramente, no se cómo logré dar mi ponencia, los retortijones eran terribles, y el malestar yo estaba convencida, por ahí en la tarde que me había pillado un cólerita en el DF o algo así pues había visto que tenían campaña para evitar el cólera, pero, pues por suerte, no no fue eso, solo fue la maldición de Moctezuma, que ataca a todos los extranjeros y me ataco en Mazatlán y no en el DF, que allá fui mucho más cuidadosa al comer, pues me fijaba y le hacia la prueba de los diez pasos al sitio de comida: si la persona que salía después de comer daba diez pasos y seguía vivo y no se tambaleaba, entraba y comía pero en Mazatlán me confié pues Verónica nos recomendó un restaurantcito, y zas, las bacterias acechando en las sombras me cayeron encima eso si que fue como la mosca en la sopa, pero bueno, ya aprendí en todos lados hay que hacer la prueba de los diez pasos y listo.

Encontré de México fascinante la forma en que todos ellos se sienten tan orgullosos de su país, de su historia, y de su legado indígena, ciertamente, al igual que todos los países de nuestra Latinoamérica no están exentos de los problemas concernientes al tercer mundo, a la pobreza y a los pasados gobiernos populistas, pero, sin duda alguna México es un país muy rico en la calidad de las personas que lo habitan lo que lo hace potencialmente un buen candidato a conseguir superar las barreras de la pobreza e inequidad. Lo que pude percibir en el común de la gente, era que todos estaban al decir de ellos mismos, hechándole ganas. Y bueno, ya será mejor que la corte por acá pues si no ya va a parecer la reedición del nuevo testamento, sin duda alguna, como siempre, se me quedarán por contar anécdotas y claro también como siempre tengo que hacer el propósito de contar las cosas en el momento pues un año más tarde es mucho lo que se queda en los rincones de la memoria pues después de este viaje, fui, a Mérida de Venezuela claro, y a la tierra del sol amada, es decir Maracaibo que fue una delicia de viaje. Y bueno, esto es todo ahora amigos!

El calendario Azteca en el Museo Nacional de Antropología


sábado, abril 21, 2007

Haití, una pequeña isla olvidada en el tiempo.

El palacio presidencial en Port-au-Prince

Me resulta sumamente extraño, intentar ser cronista de mis propias aventuras y desfasarme en el tiempo, ya hace cuatro meses que estuve en Haití y no relaté mi viaje y no sólo eso, sino que ya he regresado de México, entonces, me pregunto ahora, ¿Cuál será el que quiero contar? No quisiera dejar Haití de lado, pues fue una experiencia fuera de serie, sin embargo fue una historia triste por la realidad socio política que vive ese pequeño país tan lejos y tan cerca de nosotros. Solo diré por el momento que nada en la vida me había preparado para lo que vi allá en una breve semana que pasé.


También es importante añadir, que siento mucho no poder contar algo divertido, o un canto de esperanza, pero por supuesto siempre hubo pequeños detalles en medio de todo. Así empezaré por las anécdotas que me parecieron las más divertidas para luego otros detalles que ensombrecieron mis días allá. Claro que, no puedo no contar que conocí a un Colombiano que dos días mas tarde anunciara con bombos y platillos nuestra boda en Panamá, y se retractase (a Dios gracias) media hora más tarde, también conocí a un particular personaje, el Profe, colombiano también, quien guardaba su dinero en sus calzones, y valga la pena la anécdota que estábamos en un restaurante, muy fifirisnay de Port-au-Prince, y a la hora de pagar, yo que estaba sentada al lado del Profe, lo veo todo afanado buscando entre sus pantalones, y con cierto nerviosismo, sinceramente pensé que se le había perdido el pirulín pero ni de santa casualidad iba yo a preguntar cual era el problema, hasta que el Colombiano le preguntó discreta o indiscretamente no se yo la verdad, que, que necesitaba a lo que yo le respondí que antes que nada, lo que necesitaba el Profe era privacidad…en Port-au-Prince, no podíamos salir solos, por el tema de la inseguridad, pero, el día de mi ponencia, esto fue un miércoles, en la tarde, decidimos el grupo latino, los dos colombianos, un mexicano y yo, regresar al hotel caminando…porque decidimos que era imposible irse de Haití sin haber aunque sea recorrido un par de calles…. Mamma mía, dicen en mi pueblo, que Dios protege al inocente, a lo que yo le añado y a los locos también, porque sinceramente no se que pensaba yo cuando me uní a la gran aventura de caminar por esas calles olvidadas de Dios y de los hombres…tuvimos mucha suerte pues cuando de la Ecole nos vieron salir caminando (la ecole es la facultad donde estábamos) un Profe haitiano, decidió amablemente venirse caminando con nosotros, y yo lo agradecí profundamente porque sobre todo lo que le preocupó a él fue mi seguridad…y siempre estuvo pendiente de mi, ciertamente hubo un episodio cuando pasamos por una plaza, y quisimos sacar una foto de la estatua de Petion un grupo de malandrines adolescentes se nos vinieron encima gritándonos que no podíamos hacer eso porque Petion era de ellos…y mas o menos me asusté pero no me preocupé, la preocupación vino fue cuando cruzamos un puente y toda la gente se volteó a vernos y se hizo como un vacío de silencio y el haitiano apretó el paso y me agarró de un brazo, de paso, oí como muy disimuladamente el Colombiano le dijo al Profe: solo a nosotros se nos ocurre venirnos con la mona esta….claro, que mi preocupación fue más por como lograba yo mentarle la madre al colombiano sin que se pusiera bravo conmigo (estaba varada en Haití hasta el domingo y todo el mundo se iba el sábado menos el Colombiano y yo, y luego una viejita sui generis argentina) por decirme mona, pensaba yo, mas mona será su abuela no? Pero resulta que ahí recordé que en Colombia le dicen monos a los catires, como en México les dicen güeros…y también me dijeron güera, pero esto ya les contaré más adelante.


Bueno, sobrevivimos la caminata al hotel, pero lo que vimos en esas calles, a veces quisiera no haberlo visto, desde gente que nace, crece se reproduce y muere, hasta sitios donde muy probablemente hasta un cadáver había… las funerarias en Haití son privadas igual que aquí y quien no tiene para pagar, deja su difunto en la calle…los niñitos y las mujeres se veían igual que en las fotos que uno ve sobre África y cree que no le aplican a uno…están tan lejos…pero, sin darnos cuenta, y sin querer, tenemos nuestro pedacito de África a no mas de cuatro horas de viaje…realmente deprimente. Mi estancia en Haití fue increíblemente extraña, porque de la sensación de abatimiento de los tiempos caribeños, a saber que podía volver al primer mundo, si, tal como lo leyeron, estando allá, sentía que Venezuela era un país absolutamente primer mundista y desarrollado, claro hasta que tuve que ir a Plaza Venezuela en Diciembre pero esto es otra historia.


La sensación que leía en los ojos de los colegas haitianos era una desesperanza resignada, de sentirse que estaban presos ahí y que no había salida posible, cansancio, y aislamiento. Los jóvenes, es decir, los estudiantes, si tenían mas chispa, mas ilusión pero, los mayores, incluso en el caminar se les veía agotamiento, y ciertamente es fácil de entender, todo es tan absolutamente difícil allá…si uno se enferma tiene que salir a caminar las calles hasta que consigue una suerte de triángulo en el que cuelgan papeletas con las medicinas porque todo es tan caro, que no se puede comprar una caja entera de medicinas, y absolutamente todo se consigue en las calles… Otra cosa es la percepción del tiempo y del espacio, allá el tiempo transcurre en modo caribeño es decir, tan despacio que uno al principio se desespera pero después de tres días también se entra en una inercia relajada donde nada importa.


Pero no es que nada importa y no se dan mala vida y siguen alegres y felices no, ellos no hacen un chiste de un mal momento como lo hacemos aquí en Venezuela, no, son personas tristes, que no llevan el orgullo en la mirada, ni en el caminar, sobre sus hombros pesa el desamparo de malas administraciones, de un Estado Democrático fallido, del fracaso de las Instituciones y del continuo estado de violencia en el que viven, en que están los cuerpos de paz allí, silenciosos pero ruidosamente presentes en sus tanquetas, con las ametralladoras en la mano, y una salvaje mirada de odio a quien ose mirarles a los ojos, cascos azules que disparan primero y preguntan después…la vida, nuestro mas valioso haber, no esta garantizada, y la vida de un ser humano allá no vale mas que la de un perro, porque finalmente en la calle queda igualmente tirado.


Duro ¿verdad? Increíblemente duro, la sensación de estar allí, y ver eso, y sentir eso dolía tan profundamente, no se si era en el corazón en el estomago o en la garganta, solo se, que de tanto aguantar las ganas de llorar de desesperación me dolía la garganta y el paso se me hacía igual de lento que mis colegas haitianas…además veía ese valor que tienen para seguir luchando, aun cuando pueden sospechar que es una lucha inútil, conducente a nada, al mismo callejón sin salida, conformado por un pequeño trozo de isla donde el 98 % de la capa vegetal se ha perdido, donde los ríos están contaminados, y donde para 8 millones de habitantes hay 4mil efectivos de policía, donde, me explicaron muy amablemente para que no repitiera mi fabulosa hazaña, que allá, no te matan porque simplemente no les da la gana.


Y bueno, a estas alturas la pregunta no se hace esperar: ¿Qué me gustó de Haiti? La respuesta no tarda en aflorar la calidez de las personas de ojos tristes, el cariño y la amabilidad con la que nos trataron, nos llevaron a los mejores sitios nos dieron lo mejor y por supuesto ese recuerdo quedará grabado junto a los otros en mi corazón.



los intrépidos aventureros con nuestro amable protector.

Crónicas extemporáneas de Montevideo 2006

En el río de la Plata
A finales de julio de este año que aún no se termina, a Carmen, le llegó un correo electrónico invitándola a un foro en Montevideo y ella llamo a Yetzy para decirle un secreto, yo como soy un poco curiosa, las seguí, para enterarme y resulta que era para decirle del foro de Montevideo. Yo ni corta ni perezosa le pedí a Yetzy que me reenviara la información también y las tres mandamos ponencia para ir a Montevideo, después de todo era una buena oportunidad tanto profesional como personal, pues a parte de cumplir con mi trabajo iba a poder visitar a Heiddy. Una vez que nos aceptaron la ponencia, empezamos a vivir en función de Montevideo, realmente todo lo que hacíamos era en miras al viaje, solo que lo veíamos tan lejos que en cierta forma pensábamos que no iba a llegar nunca.
Compramos los boletos a fines de agosto, e hicimos todos los arreglos posibles, preguntamos mil y una vez la temperatura allá, pensamos en los ochenta mil abrigos que nos íbamos a llevar sobre todo Yetzy, por el frío, yo de valiente solo llevé dos suéteres y un chal…pronto sabría que nunca son demasiados los suéteres. Lamentablemente Carmen no pudo ir pues se enfermó, así que sólo nos fuimos Yetzy y yo. La aventura comenzó cuando a través de un profesor me contactó una profesora del pedagógico que quería compartir habitación conmigo! Yo me quede realmente sorprendida por el tema y muy cortésmente le expliqué que yo iba a compartir habitación con Yetzy, quién mas adelante me iba a cambiar por otra señora pero no me adelantaré a la historia.
En el aeropuerto, el día de la salida, conocimos a dos personajes de fábula que también iban al foro: Iván y Maria Alcira. Divinos, pero chiflados, al menos un poco más que nosotras que somos sumamente cuerdas y sensatas. Y la verdad en ese avión iba una considerable delegación de venezolanos al foro, pero nos enteramos de eso ya en el hotel cuando llegamos. Ah por supuesto que me falta por mencionar a un personaje muy singular que terminó siendo una buena amiga nuestra: Zully. Después de ocho largas horas de viaje, una comida infame, y muertas de sed, pues en el avión nos dieron solamente dos mini vasitos de agua y un poquito de refresco, llegamos a Montevideo. El aeropuerto de Carrasco es bastante pequeño pero es bonito. Ese día estaba haciendo un calor infernal, y yo iba vestida para un frío paramero que implicaba: calcetines, blue Jean, franela gruesa, suéter, pues nada, que muy rápidamente me bajaban los chorros de sudor, me sentí francamente defraudada, esperaba frío y casi me sancoché.
En el aeropuerto me estaban esperando Heiddy y Fernando, y nos fuimos para la casa de ellos donde pasé en total tres días geniales. El camino del aeropuerto a Punta Carretas que es donde ellos viven, empieza atravesando un delicioso parque flanqueado de eucaliptos y pinos con un aroma simplemente exquisito, sentía que mis pulmones se estaban llenando de aire fresco y sano. Ah, esa misma noche me llevaron a un centro comercial, shopping les dicen allá, donde comimos muy sabroso, y pude olvidar la mala comida del avión aunque me dio algo de vergüencita quejarme de la comida del avión pues a mi lado iba un diplomático guatemalteco, bueno, un alcalde, y en una de tantas me comenta: !oiga pero que buena está la alimentación! A Yetzy y a mi nos dio como alguito de remordimiento quejarnos…pero bueno, ni modo, por suerte no lo hicimos en voz alta. Al día siguiente de mi llegada, esto es miércoles, fuimos a pasear por Montevideo, me llevaron al faro, es el punto más septentrional del Uruguay, y se ve tal cual el mapa, donde se acaba la ciudad. Es una belleza.
También fuimos al estadio donde se jugó el segundo mundial de fútbol, al parque de la carreta, paseamos por las ramblas, yo le decía malecón en venezolano pero pues se llaman ramblas allá, y en la tarde nos quedamos Heiddy y yo en el Punta Carretas Shopping, que es un centro comercial que hicieron en lo que fue una cárcel hasta los años ochenta, es una belleza y tiene cosas muy lindas y además tiene una linda librería que se llama Yenny, que se parece a las tecniciencias libros nuestras. El calorcito del día anterior se había esfumado, y hacía suficiente frío como para no volver a sacarme el suéter ni por un momento más. Ya después el jueves, en la tarde me incorporé al hotel, después del medio día, ese día almorzamos Heiddy y yo, pasta, que allá venden la pasta fresca y es simplemente deliciosa, y yo estaba re consentida Jaaa ja ja... y como mencioné que en Argentina había conocido la pasta así fresca, Heiddy me preparó una pasta exquisita….ñami, me da hambre de acordarme…igual que el día que comí ñoquis…o mamma mía que buena es la comida en Uruguay, y las porciones son mega porciones, menos mal que camine como perrito perdido porque si no hubiese vuelto redondita y eso que no comí postres ni alfajores ni dulces…claro en el tema de la comida Yetzy discrepa un poco de mis impresiones, pues a ella le pareció que el café era infame, la verdad bueno no era, parecía un coladito de calcetín usado con algo de leche, pero como era bajo en cafeína a mi me fascino el hecho de poder tomarme un café a la una de la mañana y dormir como un tronco a pesar de eso, y claro también le jorobó un poco la paciencia a Yetzy que las opciones eran: carne al almuerzo, y carne a la cena, y jamón en la merienda y desayunos con tostadas y café…y si no era carne pues pollo, y lo malo era que no acompañaban la comida con vegetales o ensalada sino con papas fritas o puré de papas o pasta pero nada de vegetales o frutas, eso si fue un poco difícil para mi también.
Bien, me llevan Heiddy y Fernando al hotel, y cuando voy a registrarme, -en la mañana había hablado con Yetzy, para decirle más o menos a que hora llegaba- le digo al señor de la recepción que yo voy a compartir la habitación con la sra. Villarroel, y me dice, ah pero no, la señora ya hizo arreglos con otra señora y esa habitación ya esta ocupada, y yo le digo, muy tranquila y dulcemente, no no no, yo voy a compartir con la sra. Villarroel, debe haber alguna equivocación, y el señor ha encrespado el moño y en muy alta y muy clara voz me dice: ¿Cómo cree usted que yo me voy a equivocar en mi trabajo? Y le digo, bueno, no lo sé pero yo voy a compartir habitación con ella, y me responde: bueno, que más, tendremos que reubicar a la otra señora!!! Y me dan la llave para que suba, con mi maleta en el lomo pues no había ningún botones ni nadie parecido que me llevara mi maleta que bueno aun no pesaba tanto como pesaría para el final del viaje…definitivamente aprendí que lo mejor son las maletas de rueditas, nada de maletines.
Cuando me meto en el ascensor, en la recepción muy normal, pero cuando llego al 5to piso, OH Dios mío mismo, había que abrir la puerta manualmente, y los pasillos del hotel, que en su época han de haber sido muy lindos eran con techos súper altos como de cuatro metros y una decoración muy acorde a la época: la primera o segunda década del siglo XX, los pasillos oscuros y los pisos de madera recubiertos por una alfombra mas o menos gruesa que no llegaba a amortiguar los pasos de la gente que por ahí caminaba, permitía oír el rechinar de la madera y parecía que no era yo sola la que caminaba por ahí, sino que iba alguien mas, claro muy discretamente me di la vuelta, uno nunca sabe si por ahí viene Jason con la motosierra, pero no, estaba yo solita en ese inmenso pasillo, y como iba caminando las luces se prendían solas, sin que nadie las activara…más tarde me iba a dar cuenta que tenían sensores para ahorrar energía.
En el cuarto, no había evidencias que hubiese otra señora ahí, y mientras guardaba mi maletín en el closet, pensaba, caramba, esto tendría algo de lógica que Yetzy me cambie si es por un Señor, pero,¿¿¿ por una señora??? Y una señora que yo no se quien es ni de donde viene? Hum, era todo un misterio que yo necesitaba resolver, después de todo en el sofá del pasillo no me apetecía dormir y Heiddy y Fernando hacía rato que ya se habían ido…así decidí ir a dar una vuelta mientras llegaba Yetzy, cuando baje en el ascensor y se abrió en la recepción afortunadamente venía ella subiendo, y me encontró en sus propias palabras con los ojos redonditos listos para soltar lágrimas cual comiquita japonesa, pero es que vamos, eso que la cambien a una por otra señora….lastima el corazoncito no?? En fin que evidentemente no fue más que un mal entendido del señor de la recepción y no pasó nada. Ahí nos arreglamos muy a lo venezolano, hasta tacones me puse yo que no uso, para la inauguración del foro, y abajo nos esperaba un “ómnibus” para llevarnos.
Cuando nos montamos nos dice Doris Helena, -quien era organizadora y más adelante amiga nuestra- que nos fijemos en la ruta que es bien cerquita que son unas 20 cuadritas para que el regreso lo hagamos a pie y en los días posteriores vayamos y vengamos a patica. Para mi muy bien, si no hubiera estado con tacones y ropa de vestir, porque las 20 cuadritas en la mamá del frío hay que pensarlo y además de todo nos lleva una buena media hora a paso firme. Ese día en la noche nos dieron una cena de picoteo, o sea que de cena nada, y el frío era hereje, como unos 11 grados con un ligero suéter…OH si, pasamos bastante frío, por eso digo que nunca sobran los suéteres que uno lleve, mejor que sobre y no que falte Jaaa ja ja!
Al día siguiente fueron nuestras ponencias, y después de eso, patitas para que os queremos? Vamos a conocer Montevideo, y además Yetzy tuvo la oportunidad de conocer Buenos Aires, cosa que es súper genial. Yo no fui, preferí quedarme con Heiddy, y conocí todos los rincones de la ciudad y tuvimos oportunidad de ponernos al día con todas las conversaciones que teníamos pendientes desde hacía ya mucho tiempo. La gente que conocimos fue encantadora, particularmente nos hicimos amigas de Mabel una señora Uruguaya muy simpática que quería ser nuestra suegra, ella hubiera estado encantada de que alguna de las dos nos empatáramos con su hijo al que afortunadamente no conocimos.
Sin duda se me quedan cosas, como la mateada, esto es el día que tomamos mate con nuestras amigas argentinas y Mabel, el día que metí los pies en el río de la plata, o la noche que fuimos a la ciudad vieja, los parques y jardines, la rosaleda, jardín japonés, el mercado del puerto, la facultad de derecho, el taxi que tomé que parecía que iba con don León de la rueda, la gente que conocimos con tantos acentos latinoamericanos que ya Yetzy y yo no teníamos acento propio igual que todos, la noche que comimos chivitos con Heiddy y Fernando quienes estuvieron a punto de adoptarme como mascota –gracias a la sugerencia de mi amiga Yetzy- , pero se arrepintieron cuando se dieron cuenta de lo que costaba alimentarme Jaaa ja ja…. lo cierto es que disfrutamos a montones, Montevideo es un lugar muy hermoso, y la gente es muy amable y amistosa, sin duda volveremos cada vez que tengamos oportunidad.

Facultad de Derecho de la Universidad de la República Oriental del Uruguay